IMG_5125
deja tu comentario

El corazón sobre todo. (Shawarma, Transponder 3a parte)

(Pinche)

La tercera vez que lo vi, estaba hecha un desastre. Qué novedad, vivo hecha un desastre.

Estaba en la barra pidiendo algo de tomar y yo parada en el medio de un montón de gente que iba y venía. Un idiota que había estado toda la noche diciéndome cosas se acercó una vez más y justo cuando estaba a punto de hablarme, lo veo a él dándose vuelta y encontrándose con mis ojos. Sin mirar al idiota le dije “RAJÁ” para que él no me viera hablando con alguien y pensara que estaba acompañada. Se acercó con dos tragos en la mano y nos pusimos a hablar apoyados en una barra contra un ventanal que daba a la calle.

“Tomas mucho” me dijo.

Quise ofenderme, pero qué caso tenía. Me vio vomitando, me llevó a casa, le manché el pantalón, mis perros lo ensuciaron, soy una máquina de hacer las cosas torcido.

“Tomo lo que haga falta tomar” dije con las cejas levantadas.

“No te emborraches hoy, me gustaría conocerte un poco más.”

Más que conocés, más te doy cuenta lo mal que estoy. Lo dije o lo pensé? Lo pensé, por suerte. Pero él dijo “No le tengo miedo a nada” como si me hubiera escuchado pensar.

Me emborraché, perdón, me emborraché porque considero que esa es mi mejor versión. De todas formas no hice papelones, simplemente fui muy divertida, desinhibida y vulgar. Necesitaba estar borracha para que este tipo no me viera tal cual soy, para hacerme la que no había escuchado si me preguntaba cosas que no tenían respuesta. Que no tienen respuesta, digamos.

Dije voy al baño, dijo bueno. Me levanté y me metí en el baño, que era individual y no tenía traba, como todos esos baños de los antros que frecuento. Encendí la luz y me acerqué al espejo, such a mess. Me limpié un poco las ojeras negras de rimmel y me enjuagué la boca con agua de grifo. Me di vuelta y en cuanto toqué el picaporte, se movió. El chabón abrió la puerta, apagó la luz, me ubicó en la oscuridad y me dió el beso más suave que me dieron en mi vida.

Gracias Dios, gracias por los besos suaves.

Ahi nomás quise llorar. Quise llorar porque soy mina y me resulta tan inevitable saber desde el primer contacto cuándo, cómo y de qué manera unos labios me van a complicar la vida.

Pero no lloré no, decidí esperar unos meses para empezar a llorar, y en vez de eso, decidí responder ese beso suave con mis labios, aflojándolos por completo, entregándolos, dejando que los suyos marcaran el ritmo, apoyados contra la puerta para que a nadie se le ocurriera meterse en el medio y hacernos acordar que afuera, seguía existiendo el mundo.

Si me cogió? Paren.

Pasó algo más importante que eso.

Bastante ebria fui viendo como manejaba por barrios que no sé si no conocía o no reconocía, cerré los ojos y sentía que se me acercaba en todos los semáforos rojos para besarme. Se nos ponían verdes y verdes, algún bocinazo. No importaba nada.

Finalmente llegué a su departamento, no andaba el ascensor, me saqué los zapatos, subí por la escalera 4, 5, 6 pisos…dejé de contar. Llegué arruinada, por suerte él también.

Nos sentamos para recuperar el aire y nos seguimos besando. Y después de eso: flashes. Flashes del tipo más lindo del mundo mirándome con ojos hambrientos y agradecidos a la vez, flashes del tipo más lindo del mundo levantándose al baño desnudo y yo mirando para otro lado pero deseando poder verlo de pie con toda su perfección adelante mío, flashes de haberme despertado la mañana siguiente y que él siga dormido pero que al moverme, dormido, me apriete más fuerte y me dé un beso en la parte de piel que tenía más cerca de su boca: la espalda, el brazo, el hombro. Dormido, me besaba dormido.

Me di vuelta hacia su lado y me apoyé arriba de su pecho, arriba de algo rugoso y desprolijo en su pecho. Me aparté para mirar qué era y abrió los ojos.

-Qué es eso? le dije con un poco de vergüenza y un poco de ternura.

Miró hacia abajo y con una mueca agradable en la cara dijo “Solía estar muerto”.

Le devolví la gentileza de ser un humano tan excepcional y volví a apretarme en su pecho sin preguntar más.

“Qué suerte que ahora estás vivo” dije.

(Continuará…)

 

12245_1011167828974767_6006313893366129062_n
deja tu comentario

Cualquier cosa menos rubia

(Pinche)

Tuve que pegar un volantazo violento, desoyendo los consejos de los que saben manejar y dicen que jamás hagas eso, que cualquier cosa menos eso. Seguro ustedes pensaban que estaba muerta, o que el blog estaba acabado. Oh no, señores, ni una cosa ni la otra. Pero tuve que ir corriendo a rescatar a alguien, paso a contarles.

Resulta que una noche escucho los ladridos de los perros, enajenados. Me levanto de la cama, mi ojo malo (el izquierdo) pegado, el mordillo entre los dientes y el silencio de Privet Drive a las 4am. Al llegar al living, detecto la puerta abierta. Reviso todo, no faltaba nada, no había nadie adentro, nada fuera de lugar. Sin embargo, podía sentir una ausencia. Me imaginé quién podría ser. Caminé hasta el escritorio y pude ver la escena del escape. La puerta del mueble abierto, la silla debajo, algunas cosas tiradas… uno había escapado. El número 10.

Pasé la noche en vela intentando entender por qué se habría ido y con qué dirección, pero no se me ocurría por qué querría escapar, por qué abandonarme?

No pasaron muchos días hasta que supe que un pequeño demonio de tapa negra se había colado hasta una gran editorial, gritando en su idioma mudo ante los ojos de editores que poco se interesaban en él. Parece ser que en solo unos días metió denuncias, amparos, alegatos y toda clase de testigos. Con ternura recibí las noticias por teléfono, todo es en vano pequeño fbo. Quizás mi ego quisiera decir algo como “El mundo no está preparado para este libro”, y mi superyo algo como “No es lo suficientemente bueno como para que le presten atención”, pero yo no soy ni una cosa ni la otra, por lo que sigo dejando que mis suicidas niños encuentren su camino, se tiren de los colectivos, se arrastren por debajo del escritorio del de seguridad, se sometan a ser usados para apoyar tazas de café destrozando tus bellos lomos. Oh, mis mártires, me dan risa. No desesperéis, refuerzos están llegando para seguir insistiendo, seguir intentando. No hay una sola carcajada provocada por esas páginas que haya sido en vano, son las hojas más borroneadas de lágrimas que ha dado el mundo aeronáutico. No nos vamos a dar por vencidos, aunque tengamos que disfrazarnos de algo o de alguien más.

Como un llamado a la dirección de la escuela en el que se me acusaba de algo terrible; fui a dar la cara y explicar por qué mi pequeño había irrumpido en ese escritorio. Todo iba bien hasta que se me pidió que lo defendiera. Lo miré un instante, tan rebelde, tan escandaloso, tan real, pestañeando con cara de bueno, pero pateando a los otros libros. “Señora, lo siento, yo no voy a hablar por él. Si quiere saber algo, pregúntele usted misma.” La señora creyó que estábamos locos, él y yo. Nos echó a la calle con una altanera elegancia, agradeciéndonos el habernos interesado en su gran editorial. Desde el piso escupido, me sacudí las manos de mugre y sonreí, miré hacia el costado buscando la mirada cómplice de mi pequeño, y oh mi sorpresa cuando descubrí que no estaba ahí, que la señora en realidad, lo había conservado. Miré hacia arriba, y en la tercer ventana del edificio, bailaba en culo como si fuera la lechita del video de Coffee and Tv de Blur. Estallada, desde el empedrado de San Telmo lo aplaudí, agradecida por tener unos niños a los que les importe tan poco hacer las cosas como dicen que hay que hacerlas.

Volví a casa con la sensación de haber creado algo genial. No porque sea un éxito rotundo, no porque haya producido una explosión de ventas, ni una horda de fanáticos… es genial porque una vez cada tanto se ponen en culo en algún lugar desubicado y entonces no hay manera de no prestarles atención.

Señora, le dejo en su escritorio al más terrible de mis pequeños; al que es capaz de hacer lo que sea para llegar donde quiere llegar. Y por él, me disfrazaré de quien tenga que disfrazarme, imitaré acentos, vestiré ropas, seré cualquier persona, seré cualquier cosa, cualquier cosa menos rubia.

Y volveré a casa a decirle a la copia madre (la mía) y a sus 8 hermanos, que el número 10 escapó, y que nunca más va a volver a casa, pero que tenemos que recordarlo con cariño, tenemos que recordarlo con orgullo, tenemos que recordarlo en culo en la ventana.

El fbo está vivo, dando volantazos mortales, vomitando cordones, sangrando por lugares inciertos, el fbo está disfrutando de cada día como si supiera el secreto, como si alguien nos hubiera dicho en el oído que si el mundo te dice que no te podés poner en culo, lo único que vale la pena, es hacerlo.

 

 

 

 

 

Media vida

IMG_4462

( https://youtu.be/bogGO4UUxvo)

Tener 35 años y no haber decidido casarme, tener hijos, sentar cabeza, formar familia; o como sea que lo llamen en estos días, parece haber sido una elección.
Algunos de ustedes opinarán que pude haberlo hecho en tal año, o en tal otro, con ese chico que era tan bueno, con aquél que me quería tanto o con el que se me veía tan bien.
Puede que tengan razón. “Pude haberlo hecho”.
Otros dirán que es el mal de la azafata. Después de cierta edad, si no tuviste por elección, por insensatez o por accidente… ya va a ser tarde. La azafata quiere otras cosas, tiene otros sueños o ambiciones, ligadas a la vida de los bon vivants y no de las amas de casa sacrificadas.
También puede que tengan razón, quizás exista el “mal” de la azafata.
Pero con 35 años y medio creo haber entendido algo acerca de mi propia vida. 8 años arriba de aviones, escuchando gente, pisando suelos extraños, durmiendo en lugares que no reconozco por las mañanas, me dan la licencia de poder opinar. Me gusta pensar en la bendición de ser azafata, en lo que enseña, en lo que deja la distancia, la paciencia, el aprender a esperar.
Mi gran desafío en esta vida fue aprender a esperar. Errores cometemos todos los días: perdemos la billetera, olvidamos las llaves del lado de afuera, servimos café cuando era té o nos confundimos el día que teníamos médico. Yo decidí que había algunos errores que prefería no cometer. Por eso no me casé todas esas veces que parecía que estaba a punto de hacerlo y por eso no tuve hijos todas esas veces que era tan fácil como abrir las piernas. (Quizás)
Lo que aprendí es a permitirme aprender. Escucharme, no correr, prestar atención a las direcciones que quería que tomara mi vida. El impulso muchas veces fue un mal consejero, ligado no tanto a una corazonada sino a la ansiedad. La ansiedad es otra de esas amigas que no quieren verte bien.
Pararse y mirar lo que uno construyó, lo que destruyó, las veces que se hizo cargo de cosas con dos ovarios gigantes y las veces que huyó para meterse abajo de la cama.
Me río porque hice tantas cosas que podría darme por hecha. Sin embargo no, siempre quiero más. Más de ustedes los que me acompañan, los que sonríen y lloran conmigo, más de no darme por vencida, más de pelearle al miedo, de enfrentarme al espejo, de seguir poniéndome de pie aun cuando mi propio juez me diga que me siente.
Quiero ser libre para siempre, quiero ser desacatada y desprolija. Quiero cometer los errores que yo misma elija. No los que los demás pretenden, no los que están escritos, no los que se suponen que.
Probablemente, si tengo suerte, esta sea la mitad de mi vida. Me llevó MEDIA VIDA entender. Quizás es mucho, quizás deba pedir disculpas por haber tardado tanto, pero quizás estoy a tiempo y todavía me quede media vida para disfrutar lo que aprendí.
Por eso es que hoy es para mí el día de la mujer, el día del tripulante, el día de los enamorados, el día del niño, el día del amigo, el día de la madre, mi cumpleaños y el tuyo. Hoy es el día en el que festejo la libertad.
Y quizás te contagie un poco esta necesidad de ser tan auténtico que a veces joda, esta adicción a ser libre por encima de todas las cosas sin olvidar que todos y todo lo que está a nuestro alrededor nos puede enseñar.
Nunca dejen de aprender y ustedes, mujeres, nunca abandonen la libertad. No hay nada más bello que una mujer libre en este mundo.

IMG_0143
deja tu comentario

Viajar Low Cost o viajar como un rey.

 

Cuando vas a comprar un pasaje aéreo, te parece caro. Siempre.

Los precios de estos pasajes estuvieron regidos por una especie de “restricción” en la que que el gobierno no permitía que las empresas te cobraran lo que quisieran, tanto para arriba como para abajo. En febrero de este año se eliminó el tope máximo, pero se mantuvo el mínimo. Se supone que eliminando el máximo se la da más cintura a las empresas para que puedan subir los precios y de esta manera diferenciarse en lo que ofrecen: horarios, escalas, entretenimiento a bordo… se supone que no quitaron la restricción a la tarifa mínima porque con la inflación que hay el mínimo va quedando inexistente, pero las malas lenguas dice que no lo hicieron porque el gremio de transporte no se lo permitió, si bajan los precios de los pasajes aéreos, la competencia con los micros de larga distancia sería tan ruda que nadie subiría a un micro. Parece ser que nuestro país es uno de los pocos que opera con micros de largas distancias, en las distancias que lo hacemos nosotros. ( Y en las condiciones en las que lo hacemos, muchas veces; rutas hechas pelota, conductores que se quedan dormidos porque no tienen descansos cumplidos…) Como sea, los rumores dicen que ese mínimo podría desaparecer muy pronto y algunos festejan mientras otros lloran.

Aquí es donde aparece mi disyuntiva, una cosa opino como usuaria, pero otra muy distinta opino como tripulante de una línea aérea.

Como pasajera, amé volar por Europa por precios bajísimos. Si planeás bien un viaje, sabés que pagás una fortuna para cruzar el océano, pero que si buscás bien, empresas Low Cost (LC a partir de ahora) te ofrecen un servicio de mierda a cambio de dos mangos para hacer solo una cosa: LLEVARTE DE PUNTO A PUNTO A VOS Y A TU EQUIPAJE, EN UNA PIEZA, o sea vivo.

Escuchen, les voy a contar un secreto. ESTO ES LO QUE SE SUPONE QUE TIENE QUE HACER UNA LÍNEA AÉREA, LLEVARTE DE PUNTO A PUNTO. Todo lo demás se fue creando a partir de ganarle a la competencia. Uno dijo, vamos a darles comida, otro dijo vamos a darles champagne, otro dijo vamos a darles asientos que se hagan cama, otro inventó la “primera clase”, entonces todo se puso feroz y las azafatas enfermeras dejaron de ser enfermeras y pasaron a ser yeguas de un metro setenta, rubias, boconas, de ojos claros y tetas naturales que explotaban las camisas. Creado el paraíso, se empezó a crear el infierno: hagamos algo para los que no pueden pagar: achiquemos la “clase turista”(o económica) dejemos a las tripulantes volar hasta que se le caigan los dientes, hagamos una comida de mierda en una bandejita cada vez más chiquita, démosle maní a los pasajeros así se pasan todo el vuelo con dolor de panza… Ni más ni menos que una especie de “banda tarifaria” creada por el mismo mercado, el que puede paga más y es tratado mejor, el que no puede se va al gallinero donde los chicos lloran y si pedís un café te llega cuando estás aterrizando. Lo siento, estimados pasajeros, es triste la verdad.

Lo que nadie pone en juego, es la seguridad. Ni nosotros, ni ellos, ni las LC, ni las aerolíneas más míticas. Detrás de ese maní, detrás de esa tripulante viejita gordita de 65 años, detrás de tus valijas gratis o tus valijas pagas, todos trabajamos por la seguridad, eso es algo que no te decimos casi nunca, pero que tenemos en la cabeza todo el tiempo. Ningún avión se quiere caer, y eso, no lo negociamos.

Partiendo de esa base, las Low Cost van a organizarse y cuando la banda tarifaria desaparezca por completo, se van a sacar los ojos por entrar al mercado Argentino. Recuerden que el Argentino puede no tener plata para el colegio del pibe, pero llega enero y se va de vacaciones. Somos así muchachos para qué negarlo, nos gusta más la joda que ver que nuestros hijos saben la tabla del 9. Y si de pronto aparece una línea aérea que me ofrece ir a cualquier provincia Argentina por el precio que antes me iba en micro? De manera segura, rápida y glamourosa? Y ahí me detengo. Discúlpenme, pero aquí es donde mi parte de pasajera se encuentra con mi otro yo: la azafata.

Glamour? Definamos qué es para ustedes viajar con glamour? Para mí el glamour está asociado con la belleza; la belleza de lo observado, el avión, la prolijidad; la belleza en el trato, una mirada, una calidad de servicio, un gesto que no esperabas. Que las LC puedan tener aviones divinos? Puede ser. Que sus tripulantes sean todas diosas de 25 años? Puede ser! Que tengan pantallitas a bordo para que los pasajeros se entretengan? Puede ser!!! Ahora quiero ver cuando pidas un café y unas papitas y tengas que pagar 150 pesos, ahora quiero ver cómo te tratan en un vuelo a Córdoba después de que el pasajero número 40 del día te paga con un billete de 500 pesos, o te dice “EN OTRA AEROLÍNEA EL CAFÉ ES GRATIS”, o “ESTÁ MÁS CARO QUE EN EL AEROPUERTO”, y empiecen a quejarse porque pagaron por despachar equipaje, por pagar con tarjeta, porque llegaron tarde y tuvieron que cambiarles el vuelo o por el aire que respiran. La Low Cost te cobra por absolutamente todo, no hay nada incluído en la tarifa base, y a medida que vas sumando cosas te das cuenta que tu pasaje empieza a dejar de ser tan barato. En la puerta de embarque te miran cada cosa que subís, solo permiten una mochila o una cartera y si subis con ambas, más vale que metas la cartera adentro de la mochila o te hacen despachar la mochila ( pagando) lo digo porque me pasó. (España, donde las LC son bravas bravas).

Nota del blog: cuando la azafata pierde le paciencia te empieza a tratar como el orto. Mismo aplica para personal de tráfico, cajera de supermercado, cajera de banco o recepcionista. Cualquier ser humano que trabaje en contacto con MUCHA gente durante MUCHA cantidad de horas, cuando llega a su límite empieza a contestar mal incluso a quién no se lo merezca. No lo olviden.

Entonces, nos preparamos para un mercado como una jungla. Todos compitiendo por ganar su importante elección. Algunos con sonrisas genuinas, otros con sonrisas forzadas, algunos con el foco en el cliente, otros con el foco en el ahorro, algunos sin foco… por suerte hay pasajeros para todo, y por suerte, habrá aerolíneas para todos. Mientras ustedes como usuarios eligen, hoy pago menos porque voy y vuelvo y no me importa, hoy pago menos porque no me voy a tomar ni un café ni a despachar valija… habrá quien diga: me voy a llevar a mis hijos por primera vez a conocer Iguazú, quiero lo mejor, no voy a ahorrar unos pesos para después bajar puteando. Hay que tener en claro lo que ofrece una LC y después no renegar, no enojarse ni pedir cosas que no nos van a dar.

Mientras tanto, los que no somos LC, lloraremos en silencio la competencia, pero a cambio, intentaremos dar lo mejor de nosotros para diferenciarnos, para que sigan eligiendo la sonrisa genuina y los pequeños detalles. Los que han volado con nosotros saben que con lo poco que tenemos intentamos que los pasajeros se sientan como reyes. Ahora solo queda esperar y ver qué nos depara el mercado y qué eligen ustedes.

Viajar Low Cost o viajar como un rey?