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Estúpidas historias de azafatas

(Pinche)
Las consecuencias de nuestras elecciones. Oh! Qué martirio.
Por levantar un perro agusanado e intentar dale una vida mejor, me gané el odio de mis vecinos. El perro no deja de ladrar. Dejé de salir, dejé el cine, dejé las cenas: lo único que hago es estar en casa. Pretendía pasar unas vacaciones calentita y el moho de mi habitación me enfermó durante casi dos meses. De la tos queda poco, pero del desgarro que se produjo por toser, aún queda algo. Sigo en casa, con los perros, peleada con los vecinos, agarrándome las costillas cada vez que sale un poco de tos. Hace muchísimo que no vuelo, el parte médico se extendió más de lo que planeaba, y la repercusión se sentirá fuerte en el recibo de sueldo, pero se sentirá más en las consecuencias de haber tenido tanto tiempo libre.
Veo pasar los aviones como algo lejano. Cortan el cielo arriba de mi cabeza y se me estremece algo en el pecho. Me siento expulsada de mi propia religión. ¿Qué tan imposible puede ser eso? “Madre de lobos y aviones, no me pueden expulsar” le grito al cielo con mi entre cortada y ronca voz, este despojo de medio de comunicación que dejó mi enfermedad.
Me acosté a dormir anoche, siendo muy tarde. Di vueltas en el sillón cama de mi living, intentando no moverme demasiado brusco para que no se cierre, ya que nunca se recuperó de una lesión en una de sus patas y, de vez en cuando, se dobla hacia adentro y te atrapa.
A mitad de la noche, los perros quisieron acompañarme y pisaron el colchón intentando acomodarse a mi lado. Las patas se doblaron y, como una suerte de pionono de metal, me vi envuelta en sábanas, colchón y perros, entrando en un universo que desconocía completamente.
Caímos hacia abajo con las manos y los pies extendidos, gritando cada uno en su idioma e intentando entender adónde estábamos yendo a parar.
¿Adónde iremos a parar?
Caímos sobre el colchón pero con un fuerte golpe. Se veía bastante oscuro. Miré hacia arriba recordando el país de Alicia, y me sonreí, para una vez que ocurren esas cosas… más vale disfrutarlo.
Claramente esto era un sueño bizarro, o la consecuencia de alguna mala pastilla de esas que comprás a las 4 de la mañana porque no te queda otra.
Al menos, estaba con los perros, eso me tranquilizaba. Caminamos descalzos pisando un pasto bastante suave y mojado. Creo que era la hora del rocío, se podía apreciar en el aire, en la propia piel, algo estaba cayendo sobre nosotros.
Caminamos hacia lo que creímos que era adelante, porque no podíamos ver mucho. Después de un largo rato una luz nos llamó la atención. El resplandor de lo que parecía ser una zona muy iluminada brillaba adelante nuestro. Hacia allí fuimos, descalzos, en silencio, los 3.
El pasto se fue extinguiendo a mis pies a medida que me acercaba a la zona de la luz, pasamos por una reja rota y entramos a algún recinto que todavía no podíamos definir. De pronto, calles, de pronto galpones, de pronto… aviones.
Mi corazón se detuvo por un segundo cuando los vi estáticos y enormes en lo que parecía una plataforma perfecta.
La luz de la torre iluminando todo, pero nadie, absolutamente nadie cerca. Ni en la torre, ni en las camionetas, ni en las mangas, ni en los aviones. Los únicos éramos los perros, los aviones, y yo.
Los perros se adelantaron, corriendo entre las escaleras y los camiones como si fuera un gran parque de juegos, un festival en el que todos habían desaparecido, en el que se habían evaporado para que pudiéramos disfrutarlo en silencio y tranquilidad.

Es cuando el silencio se vuelve tan abrumador y tan brutal, que las voces se hacen audibles. Es cuando tu propio cerebro se apaga que aparecen las ideas ajenas a insertarse como propias, aunque siempre lejanas, se abren camino para confundirse internas.

Las voces eran tan claras, graves, hermosas y sabias.
Me acerqué al primero de ellos y pedí permiso para subir. Con el permiso concedido, pisé una alfombra azul y gris. Me recibieron con luces bajas y asientos cómodos. Pregunté cómo era eso posible y la respuesta fue aún más confusa e imposible.
“¿Acaso pensaste que Juliet era el único que podía hablar?” Me sonreí.
Nunca jamás nadie me creerá esto. ¿Eso importa? Preguntaron. Los aviones no hablan. “Los perros tampoco y sin embargo todo el mundo les habla como a personas”. Por la ventana de la 1L miré a mis perros correr por la plataforma mordisqueando unos conos naranjas.
Sólo hablamos con quien sabe escuchar, con quien quiere escuchar. Sólo hablamos con aquellos que piensan que estamos vivos.
“O esto es un Toy Story de aviones o me está pegando muy mal la droga” dije.
Y los aviones se rieron.
Soy madre de lobos y hago reír a los aviones. Qué tan mal puedo estar de la cabeza?
Subí a cada uno de los gigantes a saludar. Hablamos en voz muy baja, escuchamos música, jugamos juegos, resolvimos acertijos, nos sacamos las caretas.
Parece ser que los aviones tienen campo AT. Se protegen de las agresiones como si fueran ángeles, dan la bienvenida a los buenos, le hacen pasar un mal momento a los malos; los aviones son caballos alados de metal: ven a través de vos. No podés mentirles ni engañarlos, sólo que no te enfrentan ni te ponen en jaque. Los aviones son la prueba de que todo decanta al final, son un filtro despiadado y silencioso.
Juliet aterrizó cuando todavía era de noche. Estaba distraída tomando unos juguitos con unos amigos de otra empresa cuando lo ví llegar. Se acercó algo avergonzado pero orgulloso a la vez, sabía que yo acababa de descubrir su gran secreto y que nuestras vidas nunca volverían a ser iguales.
“Juliet, los aviones están vivos” le dije riéndome.
“Tu perra está cagando en un 37” me respondió.
Corrimos a buscar a Adela y a Vento que habían cagado, meado y estaban maltratando unos almohadones con los dientes, los bajamos a los gritos y nos quedamos juntos hasta que empezó a aclarar.
Hacía frío en la plataforma cuando el sol empezó a salir. Juliet miró hacia adelante y dijo “¿Sabés que ya nunca más vas a poder estar lejos de los aviones, no?”
Asentí.
“Esto es cosa seria.”
Juliet, los aviones me hablan, saludo cada vez que subo las escaleras, creo más en la religión del avión que en mi propio Dios. No hace falta que me aclares que esto es cosa seria. Más que seria es gravísima.
“No te rías, éste es tu mundo.”

Volvimos caminando por el pasto mojado con los perros, ellos oliendo cosas, yo confundida.
Me acosté en el colchoncito, esperando que el espiral se revirtiera y volviéramos todos a mi sillón, pero eso no ocurrió. No soy Hermione.
Pasé horas en el colchoncito, muerta de frío, en una mañana con mucha niebla y sin poder ver el sol.
En un colchón sobre el pasto entendí que estos escritos son mucho más que historias reales y no tanto, ésto es mucho más que carritos de comida y gente yéndose de vacaciones, mucho más que azafatas, pilotos, valijas y turbulencias. Aquí le hemos dado vida a los aviones, de una manera que jamás había sido posible. Hoy los aviones tienen una identidad, hoy no es un 320 pintado con tres letras, hoy, porque VOS lo crees así, el Bravo Sierra Juliet es especial y no es uno más, hoy posa para tus fotos, hoy, te subís esperando poder escucharle la voz.
Le hemos dado vida a algo que mucha gente cree objetos inanimados. Dejemos que lo sigan pensando, juguemos este juego solamente ustedes y yo. Hagámoslo nuestro secreto, permitámonos volver a la época en la que sentados en el piso, con dos muñequitos en la mano, lográbamos que ambos tuvieran voz. Permitámonos creer.
Me quedé dormida en el colchoncito, acunada por sonidos de turbinas y voces graves y profundas.

Desperté vestida con mi uniforme, peinada con un gran rodete y unas trenzas, con la boca roja, las pestañas enormes y lista para volar.
Ya nunca más podré ser otra cosa, ya nunca más podré estar lejos.
Porque además de madre de lobos, azafata y cuenta cuentos, hablo con los aviones, y hay unos cuantos pequeños soñadores, que, gracias al cielo, me creen.

Gracias por no pensar que esto no es nada más que un lugar donde se acumulan estúpidas historias de azafatas. Gracias pero muchas gracias, por creer.

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Entonces Braian.

(Pinche)
Debería empezar hablándoles de las cosas que no sé, de los temas que desconozco, las áreas de análisis que no manejo en absoluto. La política es una de ellas, me resulta un enigma sin resolver. La historia: nacional e internacional. La economía. La influencia de los mercados extranjeros. La deuda externa. Wall Street, el pbi, el imperialismo, el nacionalismo, el comunismo, el liberalismo, el neoliberalismo, el progresismo. Me rasco la cabeza como los monos cuando en la mesa los grandes tratan esos temas. Vuelvo a tener 12 años, saco el celular, juego con las miguitas del mantel, me imagino que son minions, eructo en voz baja, pienso en otra cosa. Jamás hablo de temas que desconozco, es mi regla número uno para no parecer idiota y no faltarle el respeto a los demás.
Yo me especialicé en rescate de animales, escuchar música, escribir palabras, bailar, sacar fotos, leer, caminar por callecitas, tomar té en silencio, reír, cerrar los ojos, abrazar aviones y llegar a fin de mes.
Yo me especialicé en el pasto, no en el campo. En tocar a los caballos, no hacerlos correr. En preparar el café y servirlo, sin mirar a quién. Elegí poner mi vida al servicio de algunos que son invisibles para determinadas personas. Me levanto a las 3 de la mañana para vestir un delantal y ser la moza de gente que viaja. Gracias al cielo lo hago, porque alguien tiene que hacerlo. Así como agradezco que al odontólogo no le dé asco el sarro, que la ginecóloga no tenga fobia de conchas y que al panadero le guste madrugar.
Yo no entiendo de política, no entiendo de economía, no entiendo de mercados. Pero entiendo de personas, de barrios: los abiertos y los cerrados.
Yo no entiendo cómo es que no alcanza para que las escuelas no tengan estufas, pero alcanza para que inventen una bicicleta que genera energía para que cargues tu celular.No entiendo por qué no hay gasas en un hospital pero alcanza para que se pinte la ciudad entera de los colores del que esté de turno. No entiendo por qué usan relojes tan caros si a todos se nos hace de noche en el mismo momento; cuando se va el sol.
Hace dos días un chico fue a ver a su novia, se llamaba Braian y tenía 20 años. En la puerta de la casa de ella, dos personas en una moto le quisieron arrancar la mochila, quién sabe lo que tenía Braian adentro que no la quiso entregar. A cambio de su resistencia, le clavaron un cuchillo que lo dejó sangrando en la puerta de la casa de su amor. Se arrastró al timbre como pudo y eso fue lo último que pudo hacer. Ella no pudo despedirse, no pudo abrazarlo, no pudo mirarlo a los ojos una última vez.
Entonces, Braian.
Yo no entiendo por qué motivo tenemos frío en las escuelas. Yo no entiendo por qué la gente no consigue cama en un hospital. Yo no entiendo por qué dos chicos le clavan un cuchillo a un nene que espera a su novia en la vereda.
Lo que entiendo es que hay gente con relojes muy caros que no está dispuesta a pasar frío para aprender, ni a esperar ni por una cama ni por gasas y, muchísimo menos, a correr el riesgo de que alguien le robe la vida cuando espera. Hay gente que vive otra vida. ¿Sabían eso? Una mucho, mucho, mucho peor que la nuestra. Hay gente que, como yo, no sabe ni de política ni economía, pero ni siquiera tiene la posibilidad de poder levantarse a las 3 de la mañana para servirle el café a alguien. Y apenas a unas cuadras de donde vive esa gente, se firman los decretos que permiten que sigamos matándonos, robándonos, pasando hambre y frío, odiándonos unos a otros, gestando esta guerra social.
Me pregunto si a alguien le importa. ¿Qué puedo saber yo? No fui a la escuela de leyes, no estudié administración de empresas, no me gradué en ciencias políticas ni en economía. No me gradué en absolutamente nada, ni siquiera me fui de viaje de egresados para festejar. Una cabeza como la mía no entiende la pirámide, no conoce los motivos, no comprende la razón.
De vez en cuando, pienso que quizás debería agradecer que, así como el odontólogo elige hurgar en la mugre de una muela; el político elija hurgar en la mugre de la sociedad. Quizás debería agradecer que hayan elegido esas carreras para poder mantenernos callados, quietos y haciendo lo que ustedes quieren. Pero no lo hago, no lo agradezco. Prefiero llorar cuando un nene de 6 años descalzo en el subte me da la mano y unas calcomanías de Boca. Prefiero juntar todas las monedas posibles durante la semana y tenerlas encima para cuando alguien se acerca con la botellita de jabón y la esponja a la ventana de mi auto. “Hacés bien, así no te lo rayan” escucho. No sé si reírme o llorar. Hemos llegado al punto de pagarle a los desconocidos para que nos protejan de sí mismos. O le dejás 50 pesos al trapito o te rompe el auto. Si se lo das sos un boludo, si no se lo das sos un rata, te sentás a comer y estás con la pija en el orto por no saber si te arrancaron un espejo por los putos 50 pesos. Sos racista, sos careta, sos burgués. Sos una vergüenza para la sociedad por proteger tu propiedad privada. Prohibido decir negro de mierda hasta que te ponen una pistola en la cabeza y salís a decir negro de mierda por facebook. Bienvenidos al mundo de las chetas en starbucks, pasajes a Miami en 12 cuotas, camisitas de Forever 21, entradas para el campo vip y depilación definitiva. Debería darte vergüenza. No sabías que mientras cruzás la autopista Illia maquillándote con tu máscara de Dior de 60 dólares, abajo hay gente que construyó una villa porque no tenía dónde vivir? Ah si, pero los negros esos tienen Directv, mirá bien, se hicieron casas de 3 pisos enfrente de Patio Bullrich, viven en mejor zona que yo!
Entonces, de pronto, Braian.
Hace 3 semanas saqué a pasear a los perros a la una de la mañana y dos señoritos se me acercaron por un costado y me pidieron mi celular, acercándome el pico de una botella rota. Instintivamente, los empujé y salí corriendo con los dos perros atrás. Llegué a casa en menos de un minuto, lloré, lloré, lloré. Los expertos dicen que debería haber entregado el celular y quedarme quietita como decían. ¿Quién me asegura que de esa manera, el pico de la botella no iba a terminar en mi cuello? Acaso los chorros siguen el manual del buen chorro? Si sigo las instrucciones al pie de la letra… ¿Voy a conservar mi vida y sólo perder mi celular? Yo solo quise correr, no quise quedarme ni un segundo más ahí con esos dos tipos, arrinconada contra una cabina de teléfono mientras mis dos boludos perros comían de una bolsa de basura. Yo quise decir que no, que no podía ser que la vida fuera tan fea, que no podía ser que alguien más elija si yo sí o si yo no. Entonces Braian, la ausencia, la sangre, la falta de Braian.
Yo no entiendo de política ni de economía, señores, yo preparo café.
Yo no entiendo de hospitales ni escuelas, pero señores, NOS ESTÁN MATANDO.
Yo también pasé frío en mi aula. También faltaban tizas de colores. No había computación y el laboratorio de química era una lástima total. Yo no tuve doble escolaridad ni manuales para consultar, la biblioteca daba mucha pena, en el gimnasio hacía un frío de locos y las profesoras faltaban. Yo fui al colegio del estado señores, no soy una luz, pero aprendí a sumar, restar y puedo hablar un poco de inglés.
A los 12 años me atropelló un auto en Santa Fé y Salguero y quedé con la cabeza abierta en la calle, sangrando y temblando mientras el taxi salía corriendo dejándome ahí tirada y una ambulancia siguió de largo porque no tenía carnet de obra social. Fui a parar al hospital Fernández y me cosieron la cabeza y me pusieron en una cama hasta que llegó mi mamá. Maldad, oscuridad y gente mezquina hay desde que el mundo es mundo. Pobreza hay desde siempre, colegios descuidados y hospitales sobrepasados también… pero ahora, además de todo eso… nos están matando en todos lados.
Nos están matando cada vez más y por motivos que valen cada vez menos.
Alguien mira la hora en un reloj que vale lo que todas las casas de la Villa 31. Son las 18.48 de un jueves de Julio y se acerca el momento de votar.
Todos nosotros, el taxista que me atropelló, el que manejaba la ambulancia, la novia de Braian, los que manejaban la moto, los que me quisieron clavar el pico de la botella, mi profesora de gimnasia de la secundaria, los odontólogos, las ginecólogas y los que toman mi café, tenemos que votar.
Las caras de gente que sonríe para las fotos y se abraza con desconocidos en barrios carenciados, están por toda la ciudad. Tenemos bicisendas, 18 cuotas, fútbol para todos, polícía nueva, pupitres coloreados de naranja, plazas con rejas y muchos, muchos relojes en sus muñecas que jamás podríamos comprar. Están jugando un juego que desconozco pero que me da mucho miedo, por cada centavo que se ahorran en educarnos y se gastan en sí mismos, la novia de Braian llora un poco más.
Por cada cartera de Hermés, se rompe un parabrisas; por cada cero en su cuenta, nos odiamos más y más.
Yo no entiendo de política, no conozco sus caras y no sé a quién votar. Todo lo que se desprende de sus bocas me estremece y me da ganas de vomitar. Todo lo que prometen es un juego que juegan con gente que no sabe jugar.
No ha nacido el político que me mire a los ojos y consiga que yo le diga que sí. Sigo votando sin ideales, sin convicción.
Y yo que no entiendo de casi nada, cierro las puertas de mi casa y me protejo con mis animales y mis letras de todo lo que me hace mal. Trato de no llorar por gente que no conozco, trato de vivir mi vida sin deprimirme ni sentir culpa por tener trabajo y dos computadoras en casa. Trato de ayudar cuando puedo y formar parte de la rueda criminal de esta sociedad.
Entonces Braian.
Braian y la última vez que besó a su novia, Braian y su último respiro, Braian y lo que ya no va a poder ser.
Y yo que no entiendo nada les pregunto a los que sí entienden… ¿Alguien piensa hacer algo para que nos dejemos de matar entre nosotros? ¿Alguien va a pensar en el otro? ¿Alguien tiene un plan?

Pero claro, yo soy azafata. ¿Quién me va a contestar?
Cierro la compu y me pongo a calentar agua para un té, intento olvidarme de todo, y entonces, Braian.

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El palacio del moho

(pinche)

Me senté a escuchar lo que los demás tenían para decir acerca de mi situación.
Hay quienes culpan a la genética, a las malas personas, al destino, a la mala racha, la mala leche, la mala energía. Hay quienes dicen que es culpa mía, hay quienes me abrazan y sienten pena por mí. Hay quienes me quieren empujar para que sea mejor que esto.
Gracias.
Tengo tos.
Tengo tos desde el 8 de Junio del corriente año. Al principio empezó como una tos tímida y seca, hoy ya es una carraspera con pollos ascendiendo mi tráquea. A veces me despierto a las 5 de la mañana tosiendo los pulmones, a veces es tan violento el impulso que salgo corriendo al baño a vomitar.
Mañana mi tos cumple su primer mes, bellísimo.
Sobre mi cama, una mancha de humedad con moho recorre el concreto amenazando bajar sobre mi cabeza y tomarla por completo. La habitación huele a esas casas abandonadas que uno no querría pisar jamás. Mi placard contiene algo que no me animo a liberar. Lo mantengo cerrado las 24 horas del día, habiendo aislado la ropa que contiene, como en el cuento “Casa tomada”. Uso solamente lo que no está dentro de esas dos hojas, lo que no está contaminado por la enfermedad.
Por suerte, terminaron mis vacaciones de Junio, muerta de frío porque tengo un artefacto que solamente despide frío polar aunque le supliques que te tire un 27.
Volví a volar y me llevé mi tos en la valija. Dos días después, no tenía voz. Era incapaz de hacer los anuncios y casi no podía comunicarme con los pasajeros para preguntarles qué querían tomar. Imagínense lo lindo que queda. Justo se rompió el sistema de videos y tuvimos que hacer la demo de seguridad en vivo, me toca leer las instrucciones de seguridad… termino agotada y casi muda, y un compañero me dice “quedó divino, parece que estaba leyendo Graciela Borges”.
Me despierto al día siguiente, muda, tosiendo y con los mocos colgando. Son las 4 de la mañana y estoy en el cuartito de invitados, ya que no puedo pasar una noche más en mi  habitación dark water.
Me meto en la ducha puteando en todos los idiomas, muerta de frío, enferma y enconchada como pocas veces. Saludo a los perros y a las 5 menos cuarto agarro el carry para bajar. Tanta suerte tengo, que Vento se despabila y me pide de salir. “No, mi amor, ahora no podés salir. Vuelvo a las 12 del mediodía, dormí un ratito, por favor”. Ade también se despierta y baja la escalera. Me miran con los ojos muy abiertos, están listos para acompañarme adonde sea. Me tomo dos minutos para pensar en la incondicionalidad del vínculo. Poco les importa si el lugar al que voy es lindo, es calentito, es cómodo. Poco les importa si les van a dar de comer, o si van a poder dormir. Solamente quieren venir porque yo voy. Les resulta atractivo cualquier lugar en el que yo esté, por más inhóspito o desagradable que sea. Los acaricio y los beso, cierro la puerta y me voy.
Me subo al auto y me dirijo a aeroparque. El primer Mendoza de la mañana, pocos pasajeros, se hace de día mientras estoy en el cielo, qué mejor. Aterrizo en la tierra del vino a las 8 y algo de la mañana y enciendo el teléfono. Tengo mensajes amenazantes de mi vecina la de arriba, según ella, los perros lloraron y ladraron TODA LA NOCHE y su hijo faltó al colegio porque no pudo dormir.
Sin mandarla a la concha de su madre, me limito a preguntarle si esto ocurrió durante TODA LA NOCHE. Me responde que sí, escribe mi nombre para darle énfasis, pone una coma y repite TODA LA NOCHE. Otra vez me contengo de mandarla a chupar un montón de pijas bien podridas y le digo que es imposible ya que estuve en casa hasta las 5 de la mañana, entonces no puede ser que lloraran TODA LA NOCHE sino quizás desde las 5am hasta las 7,30am horario en el que llega su mensaje a mi teléfono con las amenazas de buscar asesoramiento legal en pos de proteger a su pobre hijo que no puede descansar ni estudiar.  La señora se enoja y me dice que ELLA NO MIENTE y que va a buscar por todos los medios la manera de probarlo, y que la próxima vez me va a denunciar. Le digo que perfecto, y no le propongo que se haga romper el culo ni ninguna de las cosas que creo que le vendrían bien, a ella y al mentiroso de su hijo que con tal de no ir al colegio porque hace frío le dice a la madre que no pudo dormir porque de 5 a 6 (horario en el que se despierta el muy pequeño hijo de puta) los perros lloraron. (suponiendo que lloraran de 5 a 6, porque no lo sé)
Hago la vuelta de Mendoza a Aeroparque con una pelota de nervios en el estómago, los mocos colgando, muda, muerta de sueño y de preocupación. Llego a casa al mediodía, los perros duermen. Los despierto para pasear y nos encontramos con otro vecino que dice que lloraron 15 minutos alrededor de las 5, que él escuchó las ruedas de mi carry on el pasillo y que inmediatamente después empezaron. EL TIPO ESCUCHÓ LAS RUEDAS DE MI CARRY ON EN EL PASILLO. Yo supongo que esta gente tiene ese audífono de larga distancia, el que puede escuchar el sonido de la caída de un alfiler, porque sino no me explico que estén tan al pedo que a las 5 am escuchen una valija rodando por el piso.

Nos vamos a la plaza, respiro profundo el aire de verdad, el que no está presurizado, el que no huele a avión, ni a moho, ni a problemas. Miro a los perros contentos, corren y me miran para ver si los estoy mirando, para ver si sigo ahí, si no me fui a algún lugar mejor o peor. Solamente quieren que los mire correr, les tire un palito o los toque cuando viene un perro más grande o más feroz que ellos, con sus pobrecitas narices largas y sus cuerpos de lápiz.
Vuelvo al palacio del moho y me encuentro con un ambiente frío y hostil. En la escalera, dos vecinos de distintos departamentos no me saludan y me miran con desprecio. En mi living anida una zona de engelamiento, en mi habitación conviven los muertos en el placard. Platos sucios en la bacha de la cocina, pelos en el piso del baño, piedras de gatos sin cambiar, heladera vacía, lavarropas perdiendo agua, ropa adentro con olor a encierro, no hay comida de gato, los gatos gritan, no hay comida de perro, los perros lloran, y yo.
Claro, también estoy yo.
Que soy parte de esta fauna bizarra e inadaptada. Yo que soy odiada por mis vecinos, por mi hermana, por mis artefactos eléctricos. Yo que no aprendí a casarme a tiempo y permitir que un maridito me arregle los electrodomésticos y me cuide los perros. Yo que no acepto que me ayuden y manden a la mierda a la gente por mí. Yo que me enfermo de tos y mocos, yo que me callo tanto que pierdo la voz, yo que soy la reina de este palacio del moho, yo que soy la princesa de este castillo del horror.
Los médicos no le encuentran motivos a mi tos, pero recetan remedios claro está. Probé antihistamínicos, jarabes, nebulizaciones, antibióticos, corticoides… probé quedarme en cama, probé rasquetear la humedad. Nada sirve, sigo tosiendo y vomitando, sigo sin poder hablar.
No salgo de casa por si los perros ladran. Los llevo de compras, los llevo si me invitan a cenar, los llevo si voy al médico, me esperan en el auto sin chistar.
Me bajan de vuelo, claro. Me bajan del avión. Me mandan a casa a que me cure. “Quedate haciendo reposo en la cama”.
Dale, me quedo en la cama mientras el monstruo de la pared me garcha de parado.
Dale, me quedo en el edificio donde todos esperan que aparezca muerta como Amy Winehouse y los perros vuelvan a las manos de los galgueros.
Dale, me quedo descansando.
Dale.

“Jamás pensé en tanto lío”

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En el día de ayer se dio a conocer un video en el que una vedette hace un vuelo en la cabina de un avión, hablando con los pilotos durante las fases críticas del vuelo, filmando, pidiendo que le enciendan la luz antes de despegar y haciendo uso ella misma de la palanca para acelerar y despegar el avión.
Después de que estallaron las redes y salieron todos a hablar de seguridad aeronáutica, de pilotos babosos y de los castigos que deberían aplicarles a todos los involucrados, la aerolínea soltó un comunicado oficial confirmando que los pilotos habían sido desafectados de su actividad, y que la vedette no podría volar por la aerolínea durante 5 años, también piensan iniciar acciones legales a los pilotos y a todos los involucrados, incluyendo a la vedette.
Intenté mantenerme callada porque se me revolvieron tanto las tripas con este video que sabía que iba a terminar derrapando, pero bueno, no aguanté demasiado.

Hay un tipo que está a cargo del avión, el capitán o comandante. Hay otro tipo que es el segundo al mando y tiene responsabilidad, voz y voto, ese es el primer oficial. Después tenemos un Jefe o comisario, y una cantidad x de tripulantes de acuerdo al tipo de avión.
El capitán invita a la vedette a despegar en el cockpit. Para que eso ocurra, todos tienen que estar de acuerdo. Por más que la decisión y la responsabilidad sea expresamente suya, cualquier miembro de la tripulación puede negarse a hacer el vuelo si considera que alguien está haciendo algo que va en contra de la seguridad. Hasta el tripulante más nuevo con 3 meses de empresa puede decir “ASI NO”.
Nadie lo hizo, parecía algo copado y divertido. Una mina con un catsuit blanco, las dos gomas afuera, la argolla partida al medio, unos tacos de 10 cm y la cara llena de pelotudeces iba a ir sentada en el asiento del observador. Peligroso? Qué puede tener de peligroso? “Nada” habrán pensado los tripulantes. Y salieron.
Se sentaron en sus respectivos jumpseats y salieron.
Te aseguro que ninguno se imaginó que la vedette estaba preguntando todo, hablando a los gritos, interrumpiendo la etapa más importante del vuelo y tocando los controles.
Ahora… es culpa de ella?
A LA MINA LA INVITARON! Todavía se escucha decir al capitán dónde tiene que apoyar la mano para acelerar el avión y ella pide que le enciendan la luz; ella un poco temerosa de estar haciendo lo correcto y ellos relajados, no pasa nada.
Ustedes escucharon el audio de la caja negra de LAPA?
Saben lo que es el concepto de cabina estéril?
Por mucho menos que esto, MUCHISIMO MENOS, los pilotos se colgaron con la lista de checkeo de antes del despegue. Por mucho menos que esto cometieron el error que cobró la vida de muchísimas personas en un accidente aéreo que se podía evitar.
Pero claro, siempre le puede pasar al otro y no a nosotros. Nosotros somos perfectos e inmortales. Metemos a una mina a la cabina que no para de hablar y no nos desconcentramos, aun cuando no paramos de mirarle las tetas o de tirar selfis con el avión carreteando. Para colmo, la dejo tocar los controles y me permito hacer chistes acerca de que el avión es de ella porque lo pagamos todos con los impuestos.
De verdad, si es una maniobra política es INCREIBLEMENTE GENIAL. Es mucho mejor que yo siendo manejada por Magnetto para escribir Hangar Games.

Lo que siento es que los pilotos deberían dejar se pelotudear de una vez. Loco, años de vuelo, años de escuchar que el error es humano, que hay que minimizar los riesgos. Años capacitándose, años de CRM, años de esquema de Reason, la concha seca de leer todos los putos años las mismas teorías del manejo del error y VOS CHABÓN METES A VICKY XIPOLITAKIS EN LA CABINA, SE CAGAN DE RISA TODO EL DESPEGUE, LA DEJAS TOCAR LOS INSTRUMENTOS, LE ABROCHAS EL CINTURÓN Y EL ARNÉS Y ENCIMA LA DEJÁS QUE FILME?
Posta que me desangro de desesperación. Hiciste quedar como el orto a todos tus compañeros, a toda tu empresa. Le diste motivo al país entero para hablar de lo mal que están como empresa, miles de buitres alrededor de ustedes esperando que caigan… me enloquezco.
Y la mina debe estar en la casa muerta de risa, cobrando el cheque y esperando para salir en el programa de Rial!! Y vos perdiste el laburo, el prestigio y creo que ni tu jermu te va a volver a dirigir la palabra.
Ahora se vienen nuevos procedimientos de seguridad para todos y todas, incluyéndonos a nosotros que somos unos virgos y no llevamos en la cabina ni siquiera a los que se pueden llevar.
Hay gente que tiene permiso para ir en la cabina, gente que tiene habilitación o licencia o que está cumpliendo una función específica.
El comandante tiene la potestad de otorgarle el beneficio de volar en ese asiento a alguna persona, y llegado el caso, tendrá que explicar por qué lo hizo.
He volado en la cabina algunas veces, en completo silencio, casi sin respirar y definitivamente sin tocar absolutamente nada. Cuando tenés la suerte de que te lleven en la cabina, vas momificado. Quieto, callado. agradecido de poder ser testigo de algo así.
Ahora, ir riéndote o hablando mientras se hacen las listas de chequeo es TAN FUERTE. Que la misma mina le diga SOLTÁ EL TELÉFONO y MANEJÁ! Que el tipo le conteste. “Si caigo en desgracia, caés conmigo” amenazándola por si muestra el video. QUÉ ESPERABAS CHABÓN!!!?? La mina se hizo famosa mostrando el agujero del culo, te parece que te va a cuidar a vos!?

El vuelo salió bien, no tenía por qué no hacerlo. El avión tiene el mantenimiento correspondiente y los tipos conocen el trabajo que tienen que hacer de manera mecánica. Lo que estamos olvidando es que cualquier distracción puede ser tremenda, y el resultado puede ser fatal. En este vuelo, las distracciones sobraron, se violaron todas las reglas que se podían violar, y no pasó nada. Los pasajeros seguramente la vieron a la mina en la sala de embarque y hasta puede que la hayan visto entrar a la cabina. Seguro estarían hasta contentos de poder decir que la vieron, o que volaron en el mismo avión que ella. Y ahora…? Ahora que saben que los tipos que los estaban llevando estaban en la pelotudez total…que sienten?

Yo no estuve ahí. No conozco a los pilotos, no conozco al resto de la tripulación, desconozco la política de seguridad de la empresa. Sólo puedo hablar por mí misma cuando les pido a los pilotos, que se dejen de joder un poco y nos tomen en serio, como compañeros de trabajo y como pasajeros.Estos dos perdieron el trabajo y quién sabe si su licencia, a la mina pretenderán iniciarle acciones legales que no creo que lleguen muy lejos ya que ella no violó protocolos de seguridad porque fue invitada y todo lo que hizo fue avalado por la autoridad máxima del vuelo: el que le ponía el cinturón tembloroso cuando se le acercaba a la entrepierna, dejando ver el anillito de casado. “Ay me estás apretando papi…” le dice la mina.
Yo no sé si reírme o llorar.
Dejémonos de joder un poco y tomemos el trabajo en serio. Manga de pajeros. Que se haga cargo el que se tenga que hacer cargo, que no se me ofendan todos, por favor no salten ahora a pensar que todos están en la misma bolsa. Cada uno sabe cómo trabaja y si estas palabras le tocan o no. Y los tripulantes, recuerden que se pueden negar a hacer un vuelo si consideran que hay algo que no corresponde.
Hagamos entre todos que esta sea una actividad segura y dejémonos de pelotudeces.