(Pinche)
Cada vez que te callás la boca, cada vez que no contás un chisme, cada vez que hacés que el secreto muera con vos. Cada vez que no opinás, cada vez que el rumor se desvanece en tu eslabón de la cadena, cada vez que no le pasás esa foto que recibiste a nadie…
Cada una de esas veces, estás siendo justo con otra persona, le estás dando libertad y libre albedrío, le estás dando la posibilidad de ser quien tiene ganas de ser.
Cada vez que no te ocupás de los asuntos de otro, ese otro vive.
Bienvenido al club de la gente que vive su propia vida, la mejor manera de que los demás no opinen de vos es no opinar acerca de los demás. La mejor manera de que no te juzguen es no juzgando.
Bienvenidos al club de los que no les quieren cagar la vida a los demás. No te metas, no hables, no cuentes. Quédatelo. Encargate de lo tuyo, vas a encontrar que tu vida está llena de todas esas pequeñas cosas que criticás de los demás. No busques llegar más alto, no quieras escalar intercambiando esa información tan estúpidamente valiosa para algunos. Despertate a la mañana y mirá tu vida: te gusta? Festeja! No te gusta? Cambiala! Pero no culpes a los demás de lo que no está bien con vos.
Bienvenidos al club de los que se meten en su propia vida, ese pequeño y escaso club donde las personas no se alegran de la desgracia ajena.
Estamos aceptando socios, nuestro sueño es ser uno de los mejores clubes del mundo.
Si estás de acuerdo con nosotros, compartí esta información, no preguntes quién, no preguntes por qué, tan solo declarate a favor de no joderle la vida a nadie y metete en tu puta vida.
Vegana
Algunas personas recibieron el llamado divino del señor y un buen día, dejaron de comer carne. Nos ponemos todos de pie por favor, los aplaudimos. Sinceramente lo digo, sin ironías, los admiro. Me encantaría ser consecuente con el amor animal que profeso, me encantaría además de cuidarlos, rescatarlos, protegerlos y disfrutarlos… no comer a ninguno de ellos. Me encantaría no colaborar usando ningún producto que haya sido diseñado como producto del sufrimiento de un animal, ni testeado en su piel, sus ojos, su mente. Pero no he evolucionado tanto: rescato perros y gatos, disfruto de acariciar todos los animales, me conmuevo con ellos, pero mato arañas con mis propias manos, le tiro raid a las cucarachas y como milanesas.
Amo las milanesas, hago automac a las 4 de la mañana cuando salgo con hambre del boliche, me como un pancho con papitas y quesos varios.
No me elevo, no pisaré jamás Valhalla.
Pero ellos sí, son una raza superior, ellos no consumen ningún tipo de producto derivado de animales, no se tientan, no lo extrañan, simplemente no les hace falta.
Más y más aplausos.
Mientras ellos creen que son una raza superior que ha llegado a un lugar espiritual que el resto no, el mundo se encarga de que la palabra “vegano” sea casi un insulto. La expresión “qué vegano” está asociada a que sos un pelotudo, una pena, pero así es.
Saben lo que me jode a mí?
El vegetariano que se hizo vegetariano hace 25 minutos y va por la vida diciéndole a los demás lo que deberían comer. Te mira con desaprobación, y claramente, desde arriba porque EL ENTENDIO Y VOS NO. El vegetariano newbie descubre que su piel está más sana, que su pelo brilla más, que no tiene mal aliento, recuperó su energía, no tiene más panza y se se siente uno con el universo. Vos, podredumbre de ser, tu pelo se cae, sos pelado y estás lleno de granos, tus dientes están marchitados y te tiemblan las manos. Tenés enfermedades, alergias, tumores y olor a culo. Vos no deberías estar autorizado a acariciar un perro de la calle porque vos comés vacas y cerdos. Vos comés picada, hijo de puta. Vos comés picada con fernet.
Logran hacerte sentir un toque culpable sí. Logran que por un momento pienses “el ser humano evolucionado seguramente se alimente de semillas y cosas que caen del árbol, por qué no soy así?” pero después vas a la verdulería y no tenés los mismos sentimientos hermosos que cuando entrás en el club de la milanesa.
No nos hemos elevado tanto como ustedes, no. No quieran hacernos sentir horribles por eso. Algunos de nosotros no podemos con todo este cambio, con toda este movimiento, con toda esta evolución. Sencillamente, somos culpables de disfrutar de lo que nos metieron en la cabeza desde chicos “carne, pollo, pescado, arroz, papas fritas, huevo, quesos, pan”. No nos hagan sentir miserables por eso, somos buenas personas también, lloramos con la muerte del papá de Simba, repudiamos a Cruela de Vil, cálmense plis.
Y vos, el vegetariano de hace media hora, el que se esconde para comer jamoncito, el que usa camperas y zapatos de cuero y cuando va a Tailandia se sube arriba del elefante, vos, cerrá un poco el orto. Disfrutá de tu elección sin romperle los huevos a los otros. Dejá de predicar haciéndote el superior, dejá de menospreciar a los que no eligen como vos.
O qué sos? Vegano?
Kitsune
(Pinche)
Kitsune en japonés significa “zorro”. La etimología, como las palabras japonesas en general, deriva del sonido que hace, en este caso, el zorro. Antiguamente “kitsu” era la onomatopeya del aullido del zorro. Digo antiguamente porque en el mundo moderno japonés se conoce la voz del zorro como kon kon kon/gon gon gon.
El zorro es un animal adorado en la cultura japonesa y se lo relaciona con el dios shinto Inari que es el dios del arroz y la agricultura, entre otras cosas. Para los que no lo sepan, Japón tiene dos religiones predominantes, la Budista, muy conocida por todos, una religión de un solo dios, Buda, y la Shintoísta, politeísta. A grandes rasgos debo decirles que el Budismo es un poco más ortodoxo y prohibitivo, y la Shinto, que es la más tradicional y originaria de Japón, más divertida y permisiva.
Un ejemplo muy claro es como es considerado el sake para ambas religiones. Para el budismo el sake es una bebida non santa ya que hace que la gente al tomarlo, se altere y se comporte de maneras incorrectas. Para la shinto, el sake es sagrado, porque creen que al tomarlo, las personas se transforman en quien en realidad son. Misma bebida, distintos enfoques.
El Shintoísmo adora la naturaleza, los animales, todo lo relacionado con el cielo y la tierra. Uno de sus dioses, Inari, se ve representado o relacionado con la figura del zorro. Sabrán que el arroz es alimento primordial y más que sagrado en la cultura japonesa, cuenta la historia que había plaga de bichos que comían en los campos de arroz y que todas las cosechas eran destrozadas. Al aparecer los zorros en estos campos, el bicherío desapareció y comenzó el momento próspero de la agricultura. Por eso motivo, el zorro o kitsune, es considerado como un dios protector del arroz.
Para la mitología japonesa, kitsune es el espíritu de un zorro, protector de los bosques y las aldeas.
A quien le guste el anime le recomiendo la película “Hotarubi no mori e” la tradución fue algo así como “El espíritu del bosque” y es la historia entre una pequeña de 6 años y un personaje que se aparece en el bosque sin que ella sepa si es un ser humano o un espíritu del bosque. Casualmente, este personaje, tiene la careta de un kitsune. Surge entre ellos una hermosa historia, no se la pierdan.
Como verán, para los japoneses, el zorro es un animal muy venerado y reconocido. Hace unos años salió el video de “What does the fox say” no sé si recordarán la canción muy divertida que hacía todas las onomatopeyas de los animales conocidos, menos la del zorro, ya que daba por sentado que nadie en el mundo sabe cómo hace un zorro. Cuando los japoneses escucharon esa canción se miraron unos a otros diciendo “Que no saben cómo hace el zorro?? El zorro hace kon kon kon!!” (gon gon gon) totalmente sorprendidos de la estupidez del resto del mundo.
A 300 kilómetros de Tokyo, en Shiroishi, hay una aldea de zorros o fox village. En el shinkansen (tren bala) se tarda dos horas en llegar, y es un lugar hermosísimo, miren este enlace, es el video de unos chicos viajando por Japón, y visitando ese lugar.
Me declaro una fanática de los zorros, Japón y en particular de estas historias. Espero que la hayan disfrutado y hayan conocido algo que quizás no tenían idea que existía.
Qué tiene que ver esto con el avión? Nada.
kon kon kon.
Cabotaje Style
Apuesto mis dos perros a que jamás hubieran esperado que yo dijera que me encanta la posta en Cipolletti.
Pues bueno, estoy a punto de decirlo, un viernes de Septiembre a las 11.35 de la mañana.
Estamos hospedados en un Apart Hotel llamado Nando.
Nos han recibido con tres relojes en la recepción: la hora de New York, la hora de Madrid y la hora local de Cipolletti. Nuestras risas estallaron en el lobby por la genial ocurrencia, y empezó la que podría ser la promesa de una gran posta. Ahora mismo no puedo asegurarlo ya que me acabo de levantar.
En la habitación: una cocina integrada con una barra desayunador que la separa del ambiente de dormir. Heladera familiar, microondas, anafe, extractor de aire, pava eléctrica y vajilla. Adentro de la heladera, tres latitas de gaseosas, 2 heineken, dos aguas. Sobre el desayunador: una canasta de golosinas de otra era geológica y una botella de agua, esta última SIN CARGO. Estos tipos sí que saben como ganarse al tripulante.
La cama cómoda, las almohadas bien, la tele minúscula, el control no anda. Un sillón enfrente a la cama, un puff, un espejo de cuerpo entero.
Un enchufe al lado de la cama, IN YOUR FACE NH MENDOZA.
Confieso haber llevado alargues a la posta de Mendoza para enchufar el celular y usarlo desde la cama.
Pero lo mejor viene ahora… me desperté 10.07 cuando el desayuno era hasta las 10. No quise llamar para pedir a la habitación para no empezar con el legado de odio hotel/crew desde tan joven nuestra relación, así que aproveché la cocina. Calenté agua, me hice un té verde con ginger ( todo buen TC tiene su propia despensa de café o té, azúcar incluida, dentro de su carry on) y me senté en la barra con la revista noticias, a desayunar.
No había Adela que me cabeceara el brazo, no había Vento que metiera la cabeza en el tacho, no había Sharam que llorara por salir al palier ni Fif rascando los sillones.
Lo único que había era el sol por la ventana, los autos pasando, un viernes a la mañana común y corriente.
Paz.
Estoy en el primer piso, veo caminar a la gente por la vereda, bastante movimiento, no tengo idea dónde estoy. Es mi primera vez en la ciudad de la manzana, pero pienso aprovecharla bien.
No me importa si tiene gimnasio, si en el desayuno ofrecen 15 variedades de huevos o si en algún piso hay spa. La habitación está calentita, el wifi va bastante bien y eso es más que suficiente para alguien que vive en Monserrat.
Tengo la sensación de que hoy puede ser un gran día, todavía no sé por qué. Quizás sean esos intervalos de lucidez que tenemos de vez en cuando, que nos permiten darnos cuenta que estamos siendo felices en el momento en el que lo estamos siendo, y no después, cuando ya todo se ha ido.
