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Burlesque

(Pinche)

He decidido bautizar mi nueva casa, como mi nuevo libro.

Para aquellos que no conozcan el significado de “Burlesque”, lo comparto. Burlesque es un tipo de arte, que se encarga de teatralizar y parodiar situaciones de la vida exagerándolas hasta la ridiculización. Lo siguiente decidí copiarlo tal cual lo encontré porque me parece genial, y estoy segura que representa a la perfección lo que intento decirles.

¿Leerían ustedes un libro que se describiera como “dignificando lo socialmente inaceptable y denigrando lo socialmente aceptable”? Ay yo sí. Me parece que es exactamente lo que necesitamos hacer, tomarnos menos en serio, jugar más, aceptar las cosas como vienen, reírse de uno mismo, de lo establecido, de lo normal. Darle lugar a lo deforme, lo freak, lo irreal. ¿Es jugar a estar loco? ¿Está mal estar loco? ¿No es verdad acaso que las mejores personas lo están?

Burlesque trata de amor, de la desprolijidad del amor, de todas esas chances que hay de que nos salga mal, y cómo nos encargamos de aprovecharlas, de no desestimar ni una solita. Burlesque no es ni más ni menos que Licenciarse en Fracasar.

Con “Burlesque” quiero que sepamos que todos sufrimos en el amor, los amados, los abandonados, los que amamos, los que dejamos, los que mentimos, los que escapamos, los que somos traicionados… todos somos parte de esta comedia trágica que transitamos pensando que vamos a ganar, aún cuando jamás dejemos de perder.

Sean bienvenidos a esta nueva estapa del For Bitching Only.

Vístanse coquetos y pónganse su mejor perfume, siéntense cómodos en una mesa y disfruten de este show, donde todo lo que dabas por sentado puede ser mentira, donde no serás tomado en serio y donde, ciertamente, no importa cuál es la verdad.

 

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Mais palmitos por favor

(Pinche)

“Si con el amor no alcanza, entonces quizás no era amor de verdad”, dijiste.

Si con el amor no alcanza entonces quizás es porque yo soy pelotuda, pensé yo. Pero no te lo dije, porque para qué. Qué sentido tenía discutir si sí o si no, cuando en el fondo todos sabíamos que yo iba a terminar sola comiendo palmitos y vos en los brazos de una rubia.

Y encima, la culpa de todo iba a ser mía. Como siempre, aunque es tu costumbre decir que yo no tengo la culpa de nada, pero estoy segura de que pensas que sí, que el corso a contramano me tiene ida, y te tiene cansado y que ya está bien de tanta boludez.

Bajé hasta el chino para buscar algo para comer, en jogging, pantuflas, un saco negro lleno de caca de pulgas y un nudo en el pelo. Agarré una lata de palmitos y una bolsa de maní. Así me pienso alimentar hasta que vengas a tocar el timbre. Y no me importa si traes pelos rubios pegados a tus jeans.

Las rubias siempre me ganan de alguna manera o de otra. Siempre nos ganan a todas, incluso se ganan entre ellas, pero qué más da. Las opciones son meterme dos palmitos enteros por la aorta o hacer trenzas de los pelos rubios que traigas entre tus dedos.

Mi orgullo desapareció el día que me agarré del marco de la puerta para que no me metieras en tu cuarto. Me metiste igual y me escuchó hasta la vecina del 5to. Ahora puedo trenzar pelos con tu nombre y colgarlo como una guirnalda de mi patio, y cuando el sol brille sobre el pelo dorado, ojalá me deje ciega para no tener que ver como cada noche te vas con ella.

Me dijiste que me amabas y que todo estaba bien. Me abrazaste fuerte como nunca y yo lloré para adentro, no se me cayó ninguna lágrima en la vida real,  pero la colonia de arañitas conviviendo en mi cerebro estalló en mil colores y ellas se derritieron como plastilina caliente, tapando mis arterias, agujeréandome entera.

Me dejé abrazar como un bebé cachorrito, con los ojos cerrados y borroneados, poniendo la trompa fruncida y restregándote la cabeza como los gatos. Volviste a quedarte conmigo todas las noches y lavé tus camisas, tus remeras y tus sweaters. Mi suavizante borró todo rastro de dolor. Mis ojos secos te miraron dormir, te taparon la nariz mientras roncabas, te felicitaron por embellecer el mundo con solo pertenecer a él.

El amor sí alcanzaba, viste que el amor sí alcanzaba? dije mientras me pintaba las pestañas, mientras vos ponías música antes de salir a comer. Tu perfume de recién bañado todavía estaba en el aire, en las gotitas de agua que volaban alrededor de mis labios.

“Elegí un restaurante” dijiste. Y yo lo elegí pero me daba lo mismo, porque yo podría vivir a palmitos, a maní. Podría tan solo mirarte dormido, o despierto, o roncando, o callado, o riendo. O me podría sentar en la puerta del baño mientras haces caca si se te queda sin batería el celular.

Entendés?

Igual elegí el restaurante y salimos, porque salir a comer refuerza el amor y la pareja. Ponernos de acuerdo para elegir cosas que nos gusten a los dos para poder probar el plato del otro y que no elijas pescado ni cosas con ajo quiere decir que me amas.

Volvimos temprano porque teníamos sueño y te sacaste la ropa para acostarte conmigo, para tocarme con tus manos que no tiemblan nunca. Las arañitas de mi cabeza se van a vivir a otros países cuando vos me sacás la ropa.

Entendés?

Te quedaste dormido porque siempre decís que el hombre necesita 10 minutos en los que el cerebro se le apaga. Pero bueno, esos 10 minutos se hicieron casi 10 horas y te fuiste a trabajar.

Me levanté un rato después de que te fueras, y con una sonrisa dibujada, hice la cama. Levanté mis medias del piso, busqué la bombacha atrás de la mesa de luz y levanté tu sweater.

Podría hacer una trenza rubia, podría hacer pequeñas trenzas rubias y colgarlas al sol.

Con mi sonrisa borrándose de a poco, doblé tu sweater arriba de la silla y me senté en la punta de la cama.

Ni todos los palmitos del mundo podrán tapar los agujeros hechos por las trenzas rubias.

Contesté tus mensajes todo el día, un poco solemne, pero siempre cariñosa.

Quizás el amor no sea suficiente, quizás no sea real, pero la verdad es que yo te quiero igual, aunque vos quieras a alguien más.

 

 

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El amor es vulgar.

Vulgar:
-Común o general. Se aplica a la cosa que es muy normal o que no tiene nada de original: un libro vulgar; una comida vulgar; la decoración de esa casa es muy vulgar.
– Se aplica al lenguaje que utilizala gente corriente, el cual se contrapone al que utilizan los especialistas: ”sobaco” es la denominación vulgar de “axila”.
– Se aplica a la persona, al lenguaje o a la costumbre que es poco refinada, de poca educación o de mal gusto: escupir es un hábito muy vulgar; ese chico es tan vulgar que no saber decir una frase que no esté llena de palabras soeces.
– Se aplica a la persona o cosa que no es más que lo que se expresa: una vulgar imitación; un vulgar mentiroso.

Cuál de todas estas definiciones encontradas en google cuando busco la palabra “Vulgar”, se te viene a la cabeza?
El amor es vulgar?
Es común, poco original? Poco refinado? El amor es una moneda corriente de la calle, de los que no son especialistas? Es el amor una costumbre de mal gusto, una imitación, una mentira?
Es el amor real?

Y así fue que un 10 de Julio de 2016, empezó el segundo libro vulgar.
Que no es ni más ni menos que un libro común, poco refinado, del montón, ordinario, lleno de palabras soeces, una imitación de la mentira, algo muy, muy normal… tan normal como el amor, tan normal como una persona que no hace sino imitar, piedra tras piedra, esa sensación de mentira que llamamos amor.

El segundo libro habla de amor.
Y estoy a punto de regalarles la primera entrega del mismo, ni bien la escriba.
Si se acuestan tarde hoy, la leemos juntos.

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El hada madrina

(Pinche)

Vamos chicos, soy de Chascomús, pasé la mayor parte de mis domingos de primer grado en la cárcel de Dolores, el punto álgido de mi semana era cuando mi mamá me compraba un mantecol a la salida, tengo más pelos en el cuerpo que la mayor parte de los hombres de este mundo y las botas no me cierran en la pantorrilla; así que no creo en hadas madrinas.

Sin embargo, una tarde, así como Nicole Neumann estaba en un supermercado y Pancho Dotto le dijo “Vení, estás buena, te voy a hacer famosa”, a mí se me apareció Miss Mañas.

Miss Mañas me dijo que me leía hace un tiempo y que mi escritura era de su agrado. No quiero transcribir nuestra conversación porque son esas cosas que son tan privadas como hermosas, pero fue Miss Mañas quien decidió en ese momento, vestirse de hada madrina.

Debo admitir que no le creía. Unos años atrás, un amigo chino en común me había pasado su contacto diciéndome que le escribiera, que ella me iba a ayudar. No lo creí en ese momento, no lo creí después. Tomando té verde, amargo él, con 3 de azúcar yo, sentado en el asiento del cockpit él, parada en el cockpit yo, me insistió “escribile”. Mentí que le escribiría.

Fue pudor, poca confianza en mí misma, miedo a la exposición, quién sabe, pero nunca le escribí. Es muy difícil pedir difusión cuando una quiere tener la cara borroneada y un nombre de mentira. Es muy difícil organizar un evento de presentación de un libro cuando uno no quiere firmar la primera página. Pero nada es imposible cuando aparece el hada madrina.

Me subí a la moto y con 4 libros en la mochila me fui hasta el edificio donde oficia de hada. Camino a verla, en la Lugones, el tránsito pesado me detuvo entre dos autos, así estuvimos un largo rato, yo con mis dos pies en el asfalto esperando que se hiciera un lugarcito para pasar, y los autos adelantando a paso de hombre. En uno de esos pasos, el auto a mi derecha, decide pasar con su rueda izquierda sobre mi pie, mi empeine, mis dedos, mi pie en su totalidad. Pegué un grito digno de mi pobre angelito 1 y el señor me miró por la ventanilla, (porque seguía al lado mío) sin entender el por qué. Sin entrar en detalles, el auto se retiró, yo me moví a la banquina y me saqué la zapatilla. No se veía muy bien la situación pero no había fractura expuesta, por lo que me subí a la moto y seguí hasta Hadalandia. Llegué conteniendo las lágrimas en los ojos y el dolor, pero apenas pararme frente a Miss Mañas, supe que podía decirle la verdad. Se ofreció a llevarme, a alcanzarme, a ayudarme. Pero qué más podía yo pedirle a mi hada que ella ya no me hubiera ofrecido? Volví en moto hasta el hospital alemán, estuve 2 meses bajada de vuelo y Miss Mañas entregó en mano los ejemplares de mi libro a personas que pudieran gustar de él.

Esta mañana, ya casi sin renguear y en compañía de Ade y Vento, caminamos por Fleming hasta el diariero del barrio.

-Tenés la Rolling Stone que salió hoy?

-Si.

-Cuánto está?

-60 pesos.

-Dame 3.

Volvimos tranquilos, Adela corrió sus 500 metros llanos y Vento meo todos menos la fruta de los cajones de la verdulería de la esquina, cosa que no le dejo hacer.

Entré a casa, me saqué el abrigo y abrí la revista. Al final del número en el que los Fabulosos Cadillacs muestran que sus hijos están ahora en la banda tocando con ellos (hermoso), se encuentra la sección de crítica, al final de la misma, se encuentran los libros, y ahí abajo, con el título “Señalador” hay una foto de la tapa de mi libro. Soy una azafata anónima que cuenta historias, puteadora, gritona y con ganas de ser algo más que una bloggera. Eso es lo que soy, y 20 años después de haber empezado a escribir en un cuadernito, mi libro llegó a la Rolling Stone, sin chuparle la pija a nadie, sin mostrar mi cara, sin decir mi nombre, ni firmar ejemplares. Tan solo yendo con un pie roto a ver a mi hada madrina, quien hizo realidad una imagen de película que atacaba mi cabeza de tanto en tanto: mis letras en la Rolling Stone.

Si fue exactamente como lo soñé? Que se yo. A veces uno no se atreve a soñar con cosas tan-tan-tan hermosas, uno reprime esos recuerdos de las cosas que todavía no pasaron, uno elige pensar que eso no pasará. Un poco como esos besos que todavía no diste pero que sabes que cuando des, ay.

Soy una máquina de miedos y de decirme a mí misma que no voy a poder; pero, una vez cada tanto, algo cambia. Una vez cada tanto, sonrío. Una vez cada tanto, las hadas.

Y la mía me hizo realidad mi sueño más grande desde que empecé For Bitching Only: salir en la Rolling Stone.