IMG_0143
deja tu comentario

Viajar Low Cost o viajar como un rey.

 

Cuando vas a comprar un pasaje aéreo, te parece caro. Siempre.

Los precios de estos pasajes estuvieron regidos por una especie de “restricción” en la que que el gobierno no permitía que las empresas te cobraran lo que quisieran, tanto para arriba como para abajo. En febrero de este año se eliminó el tope máximo, pero se mantuvo el mínimo. Se supone que eliminando el máximo se la da más cintura a las empresas para que puedan subir los precios y de esta manera diferenciarse en lo que ofrecen: horarios, escalas, entretenimiento a bordo… se supone que no quitaron la restricción a la tarifa mínima porque con la inflación que hay el mínimo va quedando inexistente, pero las malas lenguas dice que no lo hicieron porque el gremio de transporte no se lo permitió, si bajan los precios de los pasajes aéreos, la competencia con los micros de larga distancia sería tan ruda que nadie subiría a un micro. Parece ser que nuestro país es uno de los pocos que opera con micros de largas distancias, en las distancias que lo hacemos nosotros. ( Y en las condiciones en las que lo hacemos, muchas veces; rutas hechas pelota, conductores que se quedan dormidos porque no tienen descansos cumplidos…) Como sea, los rumores dicen que ese mínimo podría desaparecer muy pronto y algunos festejan mientras otros lloran.

Aquí es donde aparece mi disyuntiva, una cosa opino como usuaria, pero otra muy distinta opino como tripulante de una línea aérea.

Como pasajera, amé volar por Europa por precios bajísimos. Si planeás bien un viaje, sabés que pagás una fortuna para cruzar el océano, pero que si buscás bien, empresas Low Cost (LC a partir de ahora) te ofrecen un servicio de mierda a cambio de dos mangos para hacer solo una cosa: LLEVARTE DE PUNTO A PUNTO A VOS Y A TU EQUIPAJE, EN UNA PIEZA, o sea vivo.

Escuchen, les voy a contar un secreto. ESTO ES LO QUE SE SUPONE QUE TIENE QUE HACER UNA LÍNEA AÉREA, LLEVARTE DE PUNTO A PUNTO. Todo lo demás se fue creando a partir de ganarle a la competencia. Uno dijo, vamos a darles comida, otro dijo vamos a darles champagne, otro dijo vamos a darles asientos que se hagan cama, otro inventó la “primera clase”, entonces todo se puso feroz y las azafatas enfermeras dejaron de ser enfermeras y pasaron a ser yeguas de un metro setenta, rubias, boconas, de ojos claros y tetas naturales que explotaban las camisas. Creado el paraíso, se empezó a crear el infierno: hagamos algo para los que no pueden pagar: achiquemos la “clase turista”(o económica) dejemos a las tripulantes volar hasta que se le caigan los dientes, hagamos una comida de mierda en una bandejita cada vez más chiquita, démosle maní a los pasajeros así se pasan todo el vuelo con dolor de panza… Ni más ni menos que una especie de “banda tarifaria” creada por el mismo mercado, el que puede paga más y es tratado mejor, el que no puede se va al gallinero donde los chicos lloran y si pedís un café te llega cuando estás aterrizando. Lo siento, estimados pasajeros, es triste la verdad.

Lo que nadie pone en juego, es la seguridad. Ni nosotros, ni ellos, ni las LC, ni las aerolíneas más míticas. Detrás de ese maní, detrás de esa tripulante viejita gordita de 65 años, detrás de tus valijas gratis o tus valijas pagas, todos trabajamos por la seguridad, eso es algo que no te decimos casi nunca, pero que tenemos en la cabeza todo el tiempo. Ningún avión se quiere caer, y eso, no lo negociamos.

Partiendo de esa base, las Low Cost van a organizarse y cuando la banda tarifaria desaparezca por completo, se van a sacar los ojos por entrar al mercado Argentino. Recuerden que el Argentino puede no tener plata para el colegio del pibe, pero llega enero y se va de vacaciones. Somos así muchachos para qué negarlo, nos gusta más la joda que ver que nuestros hijos saben la tabla del 9. Y si de pronto aparece una línea aérea que me ofrece ir a cualquier provincia Argentina por el precio que antes me iba en micro? De manera segura, rápida y glamourosa? Y ahí me detengo. Discúlpenme, pero aquí es donde mi parte de pasajera se encuentra con mi otro yo: la azafata.

Glamour? Definamos qué es para ustedes viajar con glamour? Para mí el glamour está asociado con la belleza; la belleza de lo observado, el avión, la prolijidad; la belleza en el trato, una mirada, una calidad de servicio, un gesto que no esperabas. Que las LC puedan tener aviones divinos? Puede ser. Que sus tripulantes sean todas diosas de 25 años? Puede ser! Que tengan pantallitas a bordo para que los pasajeros se entretengan? Puede ser!!! Ahora quiero ver cuando pidas un café y unas papitas y tengas que pagar 150 pesos, ahora quiero ver cómo te tratan en un vuelo a Córdoba después de que el pasajero número 40 del día te paga con un billete de 500 pesos, o te dice “EN OTRA AEROLÍNEA EL CAFÉ ES GRATIS”, o “ESTÁ MÁS CARO QUE EN EL AEROPUERTO”, y empiecen a quejarse porque pagaron por despachar equipaje, por pagar con tarjeta, porque llegaron tarde y tuvieron que cambiarles el vuelo o por el aire que respiran. La Low Cost te cobra por absolutamente todo, no hay nada incluído en la tarifa base, y a medida que vas sumando cosas te das cuenta que tu pasaje empieza a dejar de ser tan barato. En la puerta de embarque te miran cada cosa que subís, solo permiten una mochila o una cartera y si subis con ambas, más vale que metas la cartera adentro de la mochila o te hacen despachar la mochila ( pagando) lo digo porque me pasó. (España, donde las LC son bravas bravas).

Nota del blog: cuando la azafata pierde le paciencia te empieza a tratar como el orto. Mismo aplica para personal de tráfico, cajera de supermercado, cajera de banco o recepcionista. Cualquier ser humano que trabaje en contacto con MUCHA gente durante MUCHA cantidad de horas, cuando llega a su límite empieza a contestar mal incluso a quién no se lo merezca. No lo olviden.

Entonces, nos preparamos para un mercado como una jungla. Todos compitiendo por ganar su importante elección. Algunos con sonrisas genuinas, otros con sonrisas forzadas, algunos con el foco en el cliente, otros con el foco en el ahorro, algunos sin foco… por suerte hay pasajeros para todo, y por suerte, habrá aerolíneas para todos. Mientras ustedes como usuarios eligen, hoy pago menos porque voy y vuelvo y no me importa, hoy pago menos porque no me voy a tomar ni un café ni a despachar valija… habrá quien diga: me voy a llevar a mis hijos por primera vez a conocer Iguazú, quiero lo mejor, no voy a ahorrar unos pesos para después bajar puteando. Hay que tener en claro lo que ofrece una LC y después no renegar, no enojarse ni pedir cosas que no nos van a dar.

Mientras tanto, los que no somos LC, lloraremos en silencio la competencia, pero a cambio, intentaremos dar lo mejor de nosotros para diferenciarnos, para que sigan eligiendo la sonrisa genuina y los pequeños detalles. Los que han volado con nosotros saben que con lo poco que tenemos intentamos que los pasajeros se sientan como reyes. Ahora solo queda esperar y ver qué nos depara el mercado y qué eligen ustedes.

Viajar Low Cost o viajar como un rey?

 

image4 (1)
deja tu comentario

Eevee

(Pinche)

Había llovido toda la tarde y Ade y Vento estaban aburridos de que no les diera bola.

A las 10 de la noche, con la calle todavía mojada pero el cielo seco, agarré la bici y pronuncié el tan ansiado “Vamo a pasiá?” Saltaron los dos del sillón y salimos, como los niños de Stranger Things, a patrullar la noche de un barrio cheto en apariencia, pero oscuro y con secretos ocultos detrás de cada pared, de cada reja, de cada patio con el pasto recién cortado.

“No me van a robar, hoy va a ser una gran noche” pensé como la estúpida que soy. Puse el teléfono en el canastito de la bici y encendí las dos luces titilantes, para que los autos vean que soy un ser en movimiento. Con el pokemon en la  canasta con el volumen alto, cruzamos las calles a velocidad de galgo; cero autos, cero personas, desierto total. Agarré dos Pidgey, un Rattata y otro Weedle más. Di vuelta a una universidad porque vi que había dos pokeparadas y me venían bien unas bolas, me estaban quedando sin de tanto luchar con un Lickitung en aeroparque. En eso, pasadas las 22 horas, se escucha el alerta otra vez: Eevee. Una de mis preferidas. La preciosa zorrita fenec, flotaba encima del canasto de la bici, me tomé un segundo para sacarle una foto y le dije “Hola Eevee”, porque jugar Pokemon no es nada más que tirar pokebolas y cruzar la calle sin mirar, no es solamente quedar como un pelotudo y que no te importe, no es defender lo indefendible… jugar Pokemon es alegrarte cuando se te aperecen estas criaturas mágicas, que parecen convivir con nosotros y entre nosotros desde siempre, pero que solo ahora, con este lente mágico, somos capaces de ver. Eevee no se resistió mucho, y con un PC de 137, se vino conmigo. Subí a la bici como si “Eleven” viniera en los pedalines de atrás y decidí volver a casa, tranquila, hecha.

Ade y Vento enfilaron los dos para el mismo lado y se quedaron quietos alrededor de algo. Pedaleé fuerte y cuando llegué, en el pasto, hecha un bollito, con el pelo empapado y cara de tristeza, una perrita chiquita, negra, con cara de zorrito abandonado, me miraba fijo.

Me bajé de la bici porque casi me caigo del cagazo. Le puse la pata y me acerqué a la pequeña zorrita y me lamió las manos. Levantó la pata dejando ver varios chicles pegados en los pelos de su panza. Vento y Ade la apuraban con las narices, los saqué cagando y me fijé si se paraba, pero no hacía más que abrir la pata y mostrarme la panza.

Ahí nos quedamos un rato, franeleando. Estaba mojada por la lluvia, embarrada, con hojas pegadas en el cuerpo, pero tenía dientitos de joven y panza de estar bien alimentada. Miré alrededor: canchas de fútbol, universidad, parroquia. Alguien la está alimentando, pero si tiene chicles pegados y alguna que otra garrapata, dueño no tiene. Me paré e intenté ponerle el cable con el que ato la bici alrededor del cuello, se paró y empezó a rajar. Guardé el cable, me subí a la bici y pensé en volver a casa ( 15 cuadras) dejar la bici y los perros y volver por ella con un collar y una correa. Pero todos los que levantamos perros sabemos lo que pasa cuando te vas: desaparecen. Siempre que vayan a levantar un perro, agárrenlo en el momento, es ahí mismo o nunca, funciona así. Me bajé de la bici y la seguí tocando, me arrodillé en el barro en el que estaba y ahí nos quedamos, hasta que confió en mí.

Al rato, se levantó a jugar con Ade y Vento. Me subí  a la bici y le dije “Vamos Eevee, vamos a casa”.

La Ibi me siguió 15 cuadras en las que no dejó de correr a Vento, ladrarle a los perros que estaban en sus patios delanteros, mear arbolitos y cruzar la calle sin método alguno.

Al llegar a casa, abrí la puerta y entró detrás de Vento, el que iba a transformarse en su amor de primavera.

La primera media hora la pasó tomando agua, comiendo y tratando de investigar qué onda esos dos gatos que la miraban desde lo alto de la mesa. La segunda hora no se despegó de su nuevo colchoncito ni de su hueso. Durmió toda la noche sin chistar, sin llorar, sin sentirse encerrada en esta cosa rara de paredes altas donde los animales duermen en colchones con mantas, donde si llueve no se mojan, donde si piden morfi, el morfi aparece.

La lluvia azotó toda la noche y mientras me dormía, me alegraba de haber tomado la decisión de transitar a Ibi, un nuevo pequeño y hermoso quilombo para la vida de alguien que paga una luca de pensionado canino cada vez que tiene una posta en otra provincia.

Lo demás se lo imaginan. Enseñarle a hacer pis y caca afuera, a no robar comida, a no romper zapatillas, no subir a la cama a menos que se la invite, a pasear con correa, no ladrarle a las personas, ni a los autos, ni a otros perros. Enseñarle a confiar en las personas, no entrar con patas embarradas, no llorar cuando me voy, no volcar el tacho del agua…

Ibi está aprendiendo, está creciendo, está poniéndose a punto para conocer a su familia para siempre. Mientras tanto, la vacunaremos, la castraremos y le enseñaremos a ser la perra más copada del mundo.

Por ahora su mejor virtud es su peor defecto, es muy guardiana, duerme a los pies de mi cama, o en la puerta de la habitación, mirando hacia la puerta de casa. No le importan los sillones ni las camas, Ibi quiere saber que nadie se está acercando por esa puerta para poner en peligro a su familia de tránsito, Ibi nos quiere cuidar porque nosotros la cuidamos a ella. Por ese motivo, no te atrevas a acercarte a la reja de casa, porque los ladridos de Ibi harán que todo el barrio sepa que estás intentando algo que no te corresponde. Así seas sodero, cartero, o amigo que viene a cenar.

Una vez introducida al extraño, y después de tocarla y presentarte, Ibi te considera un amigo más, te abre la patita y te muestra su pata suava, sin bichos, sin chicles, sin barro ni mugre.

Ser familia de tránsito no es fácil. Ustedes dirán, si es tan linda y tan buena quedate con Ibi! La única manera de poder seguir levantando animales es que el elenco estable sea pequeño. Ade, Vento, Sharan y Fif son suficientes. Prometí cuidarlos y protegerlos, y juntos hemos formado una familia curadora de desamparados, hambrientos y muertos de frío. En la medida en la que sea posible, queremos hacerlo para siempre, es por eso que hoy necesitamos que Eevee encuentre a la mejor familia del mundo, una mamá o papá humanos que tengan muchas ganas de darle besos, regalarle huesos y morirse de risa cuando ella juega con media aceituna como si fuera lo más copado del mundo.

Si vos conoces a alguien que pueda querer a Ibi, o si sentís al leer esto que Ibi puede ser tu próximo amor perruno, contactate conmigo. Ella va a estar en casa hasta que alguien la quiera de verdad. No quiero que se vaya con cualquier persona, no tengo apuro por sacármela de encima, no quiero “regalarla”: lo que quiero es que sea feliz y si vos sos la persona para ella, que te haga feliz a vos como me está haciendo a mí en estos días.

Ibi tiene menos de un año, todavía no tuvo su primer celo, es negra con manchitas marrones, petisa, graciosa, mimosa, juguetona y muy guardiana. Ideal para gente que tiene otros perros, o niños. Se lleva bien con gatos, se lleva bien con besos, con abrazos, se lleva bien con el amor.

Mi mail es bravosierrajuliet@gmail.com

mi twitter es @forbitchingonly

Me llamo V. soy una azafata solterona que levanta animales y toma mucho té verde.

Necesito ayuda con Ibi. Me ayudas? Compartir este escrito es importante para nosotros. Ibi está esperando su familia para siempre.

Gracias <3

 

Shawarma (2da parte)

 

 

(Pinche para la primer parte de esta historia.)

(Pinche para la canción.)

El muchacho de tinder mandó uno o dos mensajes, no me interesó verlo, aunque conversamos un poco. No estaba siendo histérica, solo rellenando el vacío entre capítulo y capítulo de Orange is the new black con mensajes aburridos. Finalmente, le dije que para vernos de nuevo deberíamos haber cogido en la primer cita, soy lo que se dice, la antítesis a esas minas que no quieren parecer putas. La verdad es que me chupa un huevo lo que pueda pensar un hombre de mí, a menos que el hombre me importe. No era el caso.

Se prolongaron las semanas de abstinencia sexual más de lo que podía imaginar, pero desinstalé el programa. “My way or the highway” pensé, aunque me jugara en contra. Por suerte tengo muchas temporadas de series atrasadas, así que no hay problema.

Me pedí una pizza enorme y me puse el jogging de los clippers. Me caminó una pulga por el brazo, la aplasté contra la mesa de luz y seguí comiendo. Sostenía la botella de coca entre las piernas estiradas, advirtiéndoles a los perros que no se movieran, a los gritos.

Dos horas más tarde me llega un mensaje de mi amigo. “Mabel”, me pone. Ya sé que cuando me dice Mabel tiene ganas de romper los huevos. Cuestión que me baño, me visto, cierro las puertas de los cuartos y les dejo la tele encendida a los perros. Subo al auto perfumada y eructando muzzarella. Para qué mentir.

Llego a Jaguar House a la una de la mañana, mis amigos toman whisky y escuchan a Eelke Kleijn. Nos aburrimos y nos vamos. Caminamos hasta el bar, me siento en la barra, le digo al francés que me traiga ese trago rico que me gusta a mí, nunca sé como se llama. Fede va a llegar tarde, me avisa. No importa, aunque en realidad sí importa. Tomamos varios tragos, hay poca gente y la música no me gusta, nos queremos ir justo cuando entra Fede. Mis amigos se ponen las camperas, agarran sus cosas. Me acerco a la barra y con los brazos estirados casi trepándome le digo “Quién era el chico de la otra vez?”

-Ay V. ni vos sabés con quién coges.

-No cogí.

-Ah, ya sé quién es.

-Es amigo tuyo?

-No, es un cliente del bar, no lo conozco.

-Pero me mandaste a mi casa con él!

-Yo no te mandé nada, te caíste al piso y cuando te alzó le diste tu dirección.

Yo tenía la fantasía de que Fede le había dado mi dirección, eran amigos, me podía dar datos.

-O sea que no lo conocés.

-Yo conozco a la gente por lo que toma.

-Y éste que toma?

Fede agarra unas botellas y me prepara lo que toma el chico que me digitó el código de emergencias en la nuca.

-Es rico.

Fede se encoge de hombros, restándole importancia. Sigue atendiendo.

Me tomo el trago rápido, él me mira desaprobando, y antes de que me vaya me dice: “Estaba sentado enfrente tuyo en la barra mientras hablabas con el siome del tinder, te miraba sin parar.”

Me voy con mis amigos pensando que voy a tener que venir a Suspiria 200 veces hasta volverlo a ver.

Y vuelvo, 3 veces más, pero él no aparece.

Odio Palermo. Cualquier persona que me conozca bien lo sabe, me provoca rechazo e intriga a la vez, pero a mis amigos les gusta, así que sigo viniendo, intentando meter el auto en lugares imposibles, pagando más de trapito que de tragos.

Una noche, después de Jaguar House nos comimos un shawarma salvaje lleno de ajo y condimentos inmundos, parados y cagados de frío, porque a una de las nenas se le antojó. Shawarma y birra, y nos fuimos a ver a un dj que no sabíamos quién era, en una especie de casa llena de humo y dudosas salidas de emergencia. Terminé sentada en un sillón arriba de las camperas de los drogados desconocidos, eructando shawarma con el teléfono en la mano. Me dormía, pero no podía irme, tenía que llevar a todos a sus casas.

Una asco se sentó al lado mío a mandibulearme toda transpirada y temblando. Qué paja. O qué envidia, qué se yo. Cerré los ojos unos segundos y obviamente, me dormí una hora. Me desperté por el calor inmundo y pegajoso del lugar. Me paré, harta del contexto; tenía náuseas y un mareo terrible. Me fui apurada al baño, que era mixto, o algo así. Había dos personas en la cola, y adentro parecía que estaban cogiendo. El pibe que esperaba atrás mio me dijo algo que desestimé, y el de adelante gritaba “Apuren, viejo!” El de atrás volvió a decir algo y me di vuelta de mala manera a aclararle que no quería charlar.

Y claro, era él.

Y yo toda transpirada, con el delineador corrido, meándome encima y con aliento a shawarma.

Cerré los ojos, preguntándole mentalmente al universo por qué era tan hijo de puta conmigo.

Lo miré fijo y le pregunté: “Estás drogado?”

Abrió grandes los ojos, sonrió y me contestó “Parezco drogado?”

Ay dios, por qué soy tan imbécil, por qué siempre digo cosas que no quiero decir y cuando me voy se me ocurren cosas geniales?

Se me acercó bien cerquita a mi cara y me dijo “Por qué me preguntas eso? Te gustan los drogados?” y cuando su boca parecía estar muy cerca de mi boca y lo sentí respirar de mi aire, me corrí para atrás y le dije “TENGO OLOR A AJO.”

El chico levantó las cejas, ambas, las mantuvo arriba 3 largos segundos, abrió los ojos nuevamente, y sin sonreír, los cerró, 3 segundos. Se dio vuelta como en un paso de baile, y se metió entre la gente.

No lo encontré más.

(Continuará…)

 

422896_10150667417260170_716060169_11925374_1492397948_n
deja tu comentario

Mi vida sin mí

 

(Pinche)

Qué cosas harías si mañana supieras que vas a morir? Que vas a morir pronto, en menos de un año, en unos meses, que tan solo te quedan un mes o dos?

Qué cosas anotarías en un blockcito, qué lista harías enumerando todas esas cosas que no podés perderte de este mundo? Adonde irías a contra reloj, sin importar nada ni nadie?

De eso trata “My life without me” o “Mi vida sin mí”. Una mamá joven, casada y con dos nenas, que vive en un trailer, descubre que tiene una enfermedad terminal, y decide hacer una lista de cosas que debe hacer antes de morir. El paseo por esa lista es la trama de esta hermosa película, la conocí allá por el 2005 y nunca pude sacármela de la cabeza.

Y vos? Qué cosas harías si tuvieras solamente unos meses? Saldrías a cumplir tu lista o te dejarías estar en la cama, mirando series y comiendo pizza hasta que llegara el final?

Te gastarías los ahorros? Te tirarías en paracaídas? Viajarías por el mundo? Comprarías drogas? Participarías de una orgía? Te tatuarías algo que no te animabas? Llamarías a esos de los que te alejaste? Mandarías a la mierda tu trabajo, a tu jefe, a tu marido? O amarías más? A más gente, más fuerte, sin parar?

Pensaste alguna vez en todas esas cosas que postergas porque sos joven, o porque aún no sos tan viejo, o porque crees que lo vas a poder hacer más adelante?

Bueno, te tengo una noticia terrible, te vas a morir. Este es tu tiempo de descuento, tenés una enfermedad: se llama “estar vivo”, la padecen todos los seres vivos como vos y lamentablemente, te lleva a la muerte; así que acá tenés un papel y un lápiz, podés empezar a anotar todas las cosas que querés hacer antes de que los invisibles se agolpen en tu puerta. O la suscripción de netflix vale solo %7.99: podés mirar hasta morir.

Cada uno elige como vivir, pero muy pocos eligen cómo y cuándo morir.

Esta semana, la vida me recordó que podría empezar a vivir sin mí en cualquier momento, entonces decidí que ya estaba bien de regalarle el tiempo a los invisibles. Este es mi tiempo, esta es mi lista.

Vamos a empezar a tachar.