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Porque yo lo valgüen.

Debo incursionar en una entrada diferente, ya que la situación lo merece.
Esta entrada relata la aventura de 5 tripulantes y un front desker de hotel 5 estrellas, en su viaje por Europa del este.
Todo comenzó en unos cuatro eles, un año atrás, cuando mareados de alcohol decidieron emprender la organización de la visita a tierras Europeas. El planisferio empezó a dibujarse de esta manera, Buenos Aires, Santiago, Madrid, Londres, Berlín, Cracovia, Praga, Buenos Aires.
Cada uno tomaría los aviones que fueran necesarios para encontrarse, finalmente, en Berlín. El 21 septiembre, el día de la primavera, en un departamento de alquiler en el lado este, Friedrichshain para ser mas exactos, después del mediodia.

Llegué a Madrid el día 16 de septiembre. Pasé tres días desmayándome de calor, caminando con zapatillas inadecuadas y testeando la calidad de las croquetas en cada bar.
El 20 de septiembre a las 4.30 de la mañana me dirigí al aeropuerto de barajas. Embarqué en el primer vuelo de iberia sin problemas, y una vez en Heathrow, me encontré con el hermoso rostro de mi Pando Fantastique, la última persona de este grupo que me tocó conocer, y casualmente, la persona que quiero ver hasta mi último minuto de vida.
Teníamos solo un día para recorrer Londres. Era su primera vez en la ciudad, y mi quinta.

Londres.

550852_10151202982269643_1301753663_nDespués de dejar las valijas en el hostel, salimos con el mapa a caminar por la ciudad. Russell Square, Leicester Square, Covent Garden, Soho, Carnaby, Bar Italia, Oxford Circus, Piccadilly Circus… Algunas compras, los olores de la comida de mercadillo, fotos por todos lados, mind the gap, look right, look left y, finalmente, por la noche, London Eye, Westminster Abbey, Big Ben y double decker. Volvimos agotados, una ducha en los baños comunes del the generator, el mejor hostel de Londres, y a nuestra camita cucheta en habitación de 12 personas. Precio? Alrededor de 29 euros. Por qué sigo yendo a hostels con habitaciones comunitarias? Porque me hace sentir joven Y porque ese hostel fue el primero que pisé cuando cumplí mi sueño de conocer Londres, y es una cábala y un deseo hospedarme ahí cada vez que voy. A la mañana siguiente, Pando y yo salimos para Heathrow en subte. Llegamos temprano y embarcamos perfecto, por British, rumbo Berlín. En el aeropuerto de Londres nos atendió una chica que nos ayudó a chequearnos en una máquina, la cual a pesar de estar sujetos a espacio, nos dio asientos directamente. Infartante.
Dos horas y minutos después, aterrizábamos en Tegel. Mientras buscábamos algún dibujo que indicara BUS, nos dimos cuenta de que, Johnny Fantastik y Fergie estarían llegando apenas en 20 minutos en su vuelo Lufthansa, via Frankfurt.
Los esperamos con un cartel escrito que decía LES FANTASTIQUES.
Al cruzar la puerta auomática, con expresión cansada y abatida, no nos vieron, lo primero que divisó Johnny fue el cartel, y después, mi cara detrás de él. No sé por qué al salir de las puertas uno tiende a leer los carteles aunque sepa que nadie va a ir a buscarlo. Supongo que serán las ansias de tener alguien amado en cada puerto, que espere por nosotros.
Fue una linda sorpresa verlos salir, ya que no sabíamos en qué vuelo venían, ni si habían podido embarcar. Se iluminaron sus caras al vernos y nos abrazamos a los saltos ante los ojos represores de la frialdad alemana aeroportuaria. BUS al TREN y TREN a CASA.
Nuestro departamento estaba en el lado ESTE de la ciudad, apenas unas 15 cuadras de la Galeria del este, que no es otra cosa sino cuadras y cuadras del antiguo Muro de Berlín, en su ubicación original, conservados y pintados por artistas a partir del año 91.
La ubicación era perfecta, no quería quedarme en ningún otro lugar que no fuera el Este.
La Stralauer Alle es algo gris y nostálgica, puentes, río y verdes árboles. Gente que pasea perros y una fiesta electrónica clandestina funcionando 24/7 a la que no nos dejaron entrar. Por borrachos, por sudacas, por argentos, quién sabe por qué. Nos acomodamos y nos tiramos todos en la misma cama, supermercado, ducha, inodoro. Lavarropas! Fui feliz, amo los lavarropas. Lavé sistemáticamente la ropa de cada uno de los Fantastiques cada tarde, cada noche, cada mañana.
Unas horas después, llegaron los Osos. Oso uno, Isabello  y Oso dos, el uruguayo.
El festejo fue total.
Algarabía de cronopios, bailes, fotos, disfraces, cerveza, sanguchitos, sonrisas, risas y carcajadas.
Estábamos todos en Berlín.

Berlín.

394264_10151232174955170_30292879_nPrincipalmente quiero decir que tres días en Berlín no es nada.
A aquellos que me dijeron “Anda tres dias porque no hay mucho para ver” les digo que su consejo es horrible.
Berlín es precioso, hermoso, grande, completo y está lleno de cosas para que minuto a minuto, te sorprendas y vuelvas a empezar.
Visité Sachsenhausen, que es lo primero que quiero destacar. Sachsenhausen es un museo del holocausto que funcionó desde el año 38 hasta el termino de la segunda guerra, en el 45, como campo de concentración y exterminio de prisioneros políticos soviéticos, judíos, homosexuales, gitanos, y que atentaron contra la pureza de la raza, entiéndase por esto, un alemán que tuvo sexo con un judío. Sachsenhausen está al norte de Berlín, a dos horas de tren aproximadamente. La entrada es libre y gratuita y hay audioguías en todos los idiomas. Está prolija y alemanamente organizado y ordenado y fue construido con la “geometría del terror”, esto quiere decir, que en cualquier lugar del campo en el que te encontraras, barracas, prisión, cocina, patio de revista o campo especial, podías ser alcanzado por la ametralladora ubicada en lo alto de la torre uno. Eso sería una geometría perfecta.

408278_10151232173480170_1895176133_nEntré a las barracas, entré a las cocinas, entré a los baños, entré a la prisión y al campo de fusilamiento. Conocí los crematorios y las antiguas cámaras de gas, derrumbadas.
Hay gente que está en contra de que estos campos se hayan convertido en museos, de que estén abiertos a micros de adolescentes de secundaria que comen chicle y escuchan ipods mientras los guían entre los corredores de la muerte. Personalmente, creo que esta muestra permanente del horror cometido, es la forma de no olvidar. Cada persona lo vivirá de una manera diferente, habrá quien llore, quien se conecte con el lugar, quien se ría y haga chistes, quien se incomode, quien vomite… Pero nadie, NADIE saldrá como entró a Sachsenhausen. Nadie.

Pero Berlín es más.
Checkpoint Charlie, era un paso fronterizo entre el lado este y oeste del muro. Del lado este los rusos, del lado oeste, los americanos. Hay fotos, un monumento y la casilla donde se presentaban los pasaportes para pasar de un lado al otro. La historia del muro, los que quedaron de un lado, los familiares del otro lado, los aliados, la construcción, la arquitectura, los muertos, la prohibición, la ofensiva, la invasión… Hay que verlo, hay que sentirlo.
Por momentos, nuestras risas se callaban y cada uno recorría en silencio una parte del muro, del checkpoint, de la Puerta de Bradenburgo, o Alexanderplatz… Sintiendo cosas que solo cada uno sabrá describir.
Hacía frío en Alemania, caminamos con nuestras narices rojas, moqueando y abrazándonos mucho para las fotos, mucha cerveza, muchísima comida, salchichas en la calle, bollitos dulces, chocolate con almendras y avellanas, caminatas, imancitos y búsqueda de wifi.
Finalmente, armamos nuestras valijas, alquilamos un auto y abandonamos Berlín.
Me despedí besando el aire y entiendiendo que en un lapso de tiempo muy corto para lo que es la historia, les tocó vivir cosas terribles. Siempre recordaré Berlín y a los Berlineses con cariño, si cada pueblo tiene el gobierno que se merece, que es lo que dicen por ahí, me gustaría pensar que han cambiado y que en el futuro estarán mejor y mejor. Cosa que me gusta pensar también para los Argentinos.

Alquilamos un auto para 7. Eso sería, nosotros 6 y los muertos de valijas que traíamos. Todavía no me explico como metimos una valija grande, 5 carryons y varios bolsos en ese auto.
La carretera hacia Polonia era una verdadera garcha.
La ruta dos es una seda al lado de los saltos que pegábamos en ese asfalto.
Lo primero que vimos de Polonia fue una estación de servicio en la que pudimos agarrar wifi, sanguches, coca cola y hacer pis.
Nos quedamos un rato sentados al sol, sin entender bien adonde íbamos ni por qué. Seguimos viaje y llegamos a Cracovia a las 6 de la tarde.
Nuestro departamento, ubicado en la Plac Szepanszki, no podía ser más hermoso.
Una vez más, lavarropas, aunque esta vez no lavé porque no tenía jabón en polvo, ya que lo había dejado en Berlín, como cortesía a los siguientes huéspedes.
Salimos a caminar, y nos encontramos con lo que no esperábamos.

CRACOVIA.

60760_10151142748804270_1459599746_nTodos, todos, TODOS, tienen que ir a Cracovia. O no, mejor no, así permanece hermosa y sin descubrir.
Caminamos por la plaza y las callecitas, todo era una foto, todo era una postal. Compramos imanes y conseguí unas petacas plateadas que no podía perderme. Para el fernet, claro.
Nos sentamos a comer en un restaurante en la plaza principal, frente a la frente y la catedral.
Nos hicimos los polacos y pedimos un plato que parecía contundente y típico, sin importarnos los ingredientes o contenidos. El mozo puso delante de mí lo que se puede entender como MOLOTOV. Comimos chorizo, niño envuelto, pancakes de papa, papas con salsa de salchicha, pepinos, goulash, pasta rellena y una salsa enigmática color blanco. Nos chupamos los dedos.
Minutos antes de pedir la cuenta, todos empezamos a sentir que eramos poseídos por un dragón. La salsa enigmática era un crema de ajos y cebollas con TNT.
Caminamos hacia el palacio del dragón, con frío y cerrando las cachas. Nos tomamos un helado de colores para apaciguar el monstruo en los intestinos. No sirvió. Por la madrugada, pedos, transpiración, diarrea, eructos, y una atmósfera caldeada. A la mañana siguiente, todos rotos.

545545_10151142752459270_1361329121_nDespertamos y fuimos a desayunar, para no perder la costumbre, con el último pedo, tostadas con huevo frito, panceta, café con leche, muffins, que se yo.
Nos subimos al auto, con todas las valijas y partimos hacia Auschwitz y Birkenau.

De nuevo y para no sonar repetitiva, debo decir que cada experiencia es personal. En Birkenau se observa la dimensión de los campos. El tren llegaba directamente con los prisioneros a las entradas de las cámaras de gas. Menores de 15 años judiós, enfermos, mujeres… Todos iban directamente para allí. El campo funciono entre el 40 y el 45 y en noviembre del 44, antes de finalizar la guerra, los SS destruyeron las cámaras y los crematorios, para no dejar huellas de sus atrocidades.

Barracas, torres de vigilancia, restos, derrumbes, monumentos, placas, alambrados electrificados, pozos de cenizas, vías de tren, y el olor. El olor de las barracas.

580349_10151142752829270_303411804_nBrillaba el sol en Birkenau y yo no podía creer, en eso coincidimos con los chicos, todos esos àrboles verdes, los pájaros cantando, el silencio y la tranquilidad del lugar.
Entramos a Auschwitz casi a la una del mediodía, teníamos poco tiempo y no podíamos esperar un guía en español, así que nos dejaron entrar con un guía polaco, al que perdimos 5 minutos después de entrar.
En la entrada de Auschwitz se lee arriba de las rejas, en hierro forjado, la inscripción ARBEIT MARCHT FREI, que significa, EL TRABAJO LOS HARA LIBRES. Sin embargo, al entrar al campo de exterminio de Auschwitz, lo que se les decía a los prisioneros, era que había una salida del campo, y eso era, a través de la chimenea. Las vitrinas muestras toneladas de zapatos, de hombres, de mujeres, de niños, ropa de bebé, cacharros para comer, cucharas, piernas ortopédicas y una montaña de pelo que te hace temblar las rodillas. También muestra una alfombra tejida con pelo humano, que fue analizada y mostró en su adn, partículas de Zyklon B, el gas utilizado en las cámaras.
Una vez leído eso, uno siente que ya es suficiente, que vio todo, que no quiere más y que está listo para irse, pero todavía quedan las stand up cells, las celdas donde el único lugar que había era para una persona de pie, que no puede sentarse ni acostarse… y las cámaras y los crematorios… Todo en pie.

Dejamos Auschwitz en silencio, cerca de las 2.30 de la tarde.
No cantamos en el auto, ni comentamos mucho acerca del tema.
Como dije antes, Sachsenhausen, Auschwitz, son experiencias personales y privadas.

Seguimos en el auto hacia la República Checa, nuestro último punto.
Paramos por unos sanguchitos y unos pises como a las 5 de la tarde, sin saber en qué moneda pagar ni en qué hablar. Con señas se pidió agua para el mate y con señas se pagó.  Nos apuramos para llegar antes de las 8 a Praga para devolver el auto y no pagar un recargo. Recargo que pagamos con mucho gusto una vez llegados a Buenos Aires.

Parece mentira lo que voy a decir, pero en Praga nos esperaba un hotel cinco estrellas. Oso 2 tiene hospedaje por convenio y nos regalaron dos habitaciones por dos noches, en el que creo yo, el mejor hotel de Praga.
Comimos en la habitación, todos juntos, en bata.
Finalmente pudimos reirnos y aflojar los 600 kms de incomodidad y ambiente tenso. Tomamos un vino, unas cervezas y nos fuimos a dormir.

Praga.

67131_10151233143390170_239015516_nNuestro último día descubrió una ciudad hermosa. Los Argentinos salían de abajo de las alcantarillas, pero así también salían los pancitos redondos, la cerveza, el olorcito rico, los edificios históricos, los monumentos, los puentes, las iglesias, las fuentes, las plazas y los tranvías.
Nos sacamos fotos como los chinos. Almorzamos bajo el puente de San Carlos y paseamos por todas las iglesias habidas y por haber, nos comimos algunas porquerías dulces, saladas, frutas, panes, goulash, pizza y salchichas.
Pando y yo volvimos al hotel a descansar y los chicos siguieron caminando hasta tarde. Cuando nos levantamos, fuimos a cenar al lugar más romántico y hermoso que pudiese existir, comida, música y velas. Caminata abrazados y vuelta al hotel.
La mañana siguiente nos levantamos y salimos para el aeropuerto, el único vuelo saliendo de Praga hacia Madrid era un vuelo de Czech Airlines, la aerolínea con la agente de tráfico más malaonda de toda la alianza skyteam. Embarcamos tres en el vuelo y dos quedaron abajo. El Pando se fue, inteligentemente, por British, a Bs As, via Londres.
Los osos viajaron en jumpseat mientras yo ocupé la 34 B, gracias a que un pasajero no se pesentó.
Fergie y Johnny quedaron en Praga, buscando como volver, viendo quien los subía o intentando comprar un ticket desde bs as por medio de algún familiar. Pasaron la noche en un hotel cerca del aeropuerto y embarcaron al día siguiente en el mismo vuelo.

Terminamos el viaje como lo empezamos, los osos juntos, el Pando via Londres, Fergie y Johnny quizás vía Frankfurt y yo, a Madrid.

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Plastiquitos de colores.

avArmo el carro minuciosamente, estratégicamente. De memoria.
Lo cargo con reposición abajo, servilletas, palitos revolvedores, cafeteras, tetera, leche, jugos, gaseosas, cervezas, aguas, azúcar, edulcorante, pajitas para los niños.
Lo miro terminado, *mirada satisfecha*.
Me pongo el delantal alrededor del cuello y lo ato en la cintura. Acomodo la piocha, reafirmándome. Me miro en el espejo, me mojo el pelo, enderezo los aritos y practico una sonrisa infame.
Salgo y lo miro a mi compañero de galley. Ambos asentimos y sabemos que es hora.

Salimos a cabina.

Cada fila es una batalla distinta. Hay un líder por fila, un líder de cada lado. ABC tendrá su lider, JKL tendrá al suyo.
Nos miramos, el primer pasajero y yo. Ambos sabemos que me pagan por sonreir. El espera que yo lo haga primero. Gana su primer punto, yo obedezco el procedimiento y le entrego su sonrisa y su comida. Elige lo que gusta tomar y se lo sirvo, sin prisa pero sin pausa, pasando al segundo pasajero; con el que repetiré el ritual.
Cada líder, cada fila, posee una energía distinta.
Detrás de todas esas cabezas apoyadas, detrás de sus boarding pass, detrás del equipaje que reposa sobre sus cabezas, hay un alma.
Cada una de ellas, vibra de una manera diferente.

Aunque a veces los veamos como café y jugo de naranja. Aunque a veces sean solo coca light con hielo.

Hay filas en la que la energía es tan fuerte que tiro dos o tres veces las cosas.
Lo juro.
Nada más mover el carro y situarme en el medio del pasillo, percibo que algo pasa.
Y así se me vuelca el café, así se me resbala el hielo, así chocamos las manos cuando quiero apoyar el jugo de naranja y el pasajero quiere tomar el vaso al mismo tiempo. Resultado: colisión. La culpa: de nadie. Por qué pasa? No lo sé. Y de haber una segunda pasada, las cosas vuelven a caerse en el mismo lugar, o se choca el carro contra el asiento. Es de no creer.
Vuelvo a mover el carro, y el líder de la fila, con su energía de líder natural, decide quién va a tomar primero. Marca con la mirada al pasajero que elige y le indica que pida primero. El pasajero obedece, sumiso. Lo curioso es que muchas veces no se conocen.
Otras veces el líder decide que él pedirá antes que sus compañeros de fila, sean mujeres, ancianos o niños. Este líder considera que su sed es más sedienta que la de los anteriormente nombrados y entonces, nuestro líder interior le recuerda que en nuestro avión, las mujeres y los niños SIEMPRE tienen más sed. Y le regalamos una sonrisa, que recibe como un HADOUKEN.
Avanzo en la fila y el líder duerme. Despertará en el descenso y dirá que no se le entregó su servicio en tiempo y forma. Tocará el timbre de llamada, abrirá grande los ojos, levantará las cejas y quizás la voz. Ganará la discusión recibiendo su servicio fuera de término, dependiendo del tripulante que le toque.
Avanzo un poco más y una joven duerme con la cabeza apoyadada en el regazo de su novio líder. El mira por la ventana mientras yo intento llamarle la atención agitando el snack ante sus ojos perdidos. Su mano se enreda en el pelo lacio de su mujer. El juega con sus dedos mientras mira la cordillera moverse debajo de sus converse blancas. Finalmente, advierte la medialuna y me sonríe con fidelidad.
El líder del amor me habla con voz baja, respetando el descanso de la bella de pelo largo. Pide por favor y dice gracias y sonríe cuando solicita una bebida por si ella despierta.
Seco una lágrima en mi hombro derecho y avanzo una vez más.
El líder energético de la fila demanda almuerzo: bife con papas, choripán. No le gusta mi respuesta negativa y resopla, recordándome que no recibió ni manta, ni almohada, ni diario Clarín. Bajo la mirada avergonzada de su señora que solo quiere un vaso de agua para ahogarse en él, abre el snack disconforme y con disgusto, resaltando el precio del pasaje.
Mi compañero de equipo me mira sin que se le mueva un músculo de la cara.
Hay una mirada especial cuando uno hace el servicio, una mirada que sólo puede ser entendida en ese momento por el compañero de carro. Esa mirada no dice ABSOLUTAMENTE NADA, no se levanta una ceja, no se hace una mueca, no se sonríe, ni se tuerce ninguna parte del rostro. Es un gesto sin expresión, serio, pero telepático.
Seguimos adelante y absorvemos las energías de cada fila, de cada líder, de cada una de las almas que transportamos a sus destinos.
En cada tramo, en cada servicio, dejamos una parte nuestra.

En el descenso entro al baño y cierro la puerta. Una tenue luz se enciende, mientras me saco el delantal y me lavo las manos, respiro profundamente… me encuentro a mí misma en el espejo. Tengo más de 40 energías diferentes flotando a mi alrededor. Excitación, nerviosismo, miedo, disgusto, incomodidad, ansiedad, inseguridad, disconformidad, agradecimiento, cansancio, felicidad.
Soy solo un muñequito vestido de rojo en el autito de este juego de la vida. Voy pasando casilleros, subiendo puentecitos y tomando aviones, me van pasando cosas, igual que a todos ellos.

Somos muñequitos de colores, plastiquitos viajeros.

Aterrizamos en el destino y acomodo el pañuelo de mi cuello.
Cambio mis zapatos a unos más altos, para verme mejor y despedirlos.
Adiós, hasta luego, hasta pronto y gracias.
Me fijo obsesivamente en sus sonrisas y en sus dientes. Derechitos, verdes, blanquísimos, postizos, chiquitos, de delfín, con ganchos, negros, con brackets, torcidos, perfectos, ausentes. Casi todos los muestran, casi todos miran a los ojos. Algunos pocos líderes y seguidores, no advertirán mi presencia, o simplemente, pasarán de mi y de mi saludo.
Otros me regalarán una sonrisa por la que nadie les paga y unos pocos me tomarán la mano diciendo gracias.
Y finalmente, la última energía descenderá del avión y todo quedará vacío y en silencio.

Camino las filas una por una hacia atrás, respirando el caos ambiental, los olores ajenos, la sensación de abandono, de partida, de final.
No tengo tiempo de añorar su presencia, tampoco de sentir su ausencia ni extrañar.
En 15 minutos tendremos a bordo, 168 historias, algunos líderes, docenas de almas más.

El escalafón.

En todas las empresas hay un escalafón.
Se supone que el escalafón es una suerte de “jerarquía”, una lista invisible en la que, el más antiguo accede a beneficios que el más nuevo debe esperar para conseguir. Llegado su momento, ese “nuevo” gozará de estos manjares mientras los de abajo se conforman con sus migas.
Este escalafón comprende, en todas las empresas, compensaciones económicas, prioridad para elegir los beneficios y por supuesto, beneficios adicionales!!!

Bueno, dicha esta introducción, quiero aclarar que la siguiente propuesta, no cuenta con el apoyo de todos los compañeros con más antigüedad, sino que es una iniciativa entera y exclusivamente del For Bitching Only.
La carta se detalla a continuación:

Estimados Altos Cargos de Nuestra Benemérita Empresa,
El For Bitching Only les escribe este comunicado para manifestar el descontento que se respira en los galleys y los pasillos de nuestros aviones debido a la violación de nuestra calidad de vida y de nuestro bienestar. Sentimos que no se respeta nuestra antigüedad ni el escalafón y eso atenta contra nuestra tranquilidad y estabilidad laboral.
Es por eso que, después de haber hecho 315.3 horas block de observación en galleys, pasamos, los integrantes de FBO, a pedir una única cosa, la única cosa que nos sacaría de este incomodidad y de esta situación estancada que estamos viviendo.

Y eso es…
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QUE LOS NUEVOS SAQUEN EL AGUA DEL HIELO!!!!!!!

La puta madre que los parió locooo, no puede ser!!! NO puede SER que se queden SENTADOS y que YOOOO con 4 años de empresa tenga que ir en el descenso con la gaveta toda mojada corriendo al baño abrir la puerta, sostenerla con la pierna, inclinarme a la bacha, abrir la bolsa y empezar a tirar el agua!!! POR ALGÚN PUTO MOTIVO SIEMPRE LA BOLSA TIENE AGUJEROS Y EL AGUA SE ESCAPA POR TODOS LADOS, SE ME MOJAN LAS MEDIAS, ME ENTENDÉS JEFATURA!!!?? SE ME MOJAN LAS MEDIAS Y LOS ZAPATOS! SE ME EMPAPAN LAS MANOS, SE ME CAEN LAS CERVEZAS A LA BACHA, AL PISO, AL INODORO!!!! ESTO NO ESTÁ BIEN. SE ME CONGELAN LAS MANOOOOOS!
QUE ALGUIEN ME DIGA QUÉ PASÓ CON LOS CAJONES AZULES ESOS QUE ERAN UNA GLORIA!!!!DÓNDE ESTÁN LOS CAJONES ESOS DE LA PRUEBA PILOTO!!!?? Y POR QUÉ NADIE LES DICE A LOS NUEVOS EN EL CURSO INICIAL QUE JUNTO CON LA POLÍTICA DE PASAJES, Y EL CÓDIGO DE ÉTICA Y DE VESTIMENTA, Y LA ARGOLLA DE TU MADRINA, TAMBIÉN TIENEN QUE SACAR EL AGUA DEL HIELO PORQUE SON NUEVOSSSSSSSSSS y porque LA GORDA LECHONA QUE ESCRIBE EL BITCHING NO QUIERE SACARLO MAAAAAAAAAAAAAS!!!!!

Les agradecemos mucho el tempo y la dedicación que se le da a todos los temas que el FBO propone.
Esperamos que junto con la iniciativa de que la más trola de la tripulación sea la que vaya de 4, sin discusión, el más nuevo sea el que saque el agua del hielo de las tres gavetas DE LOS DOS GALLEYS, mientras el compañero le prepara un té verde con leche y tres de azúcar.
Sin más, saluda a ustedes, muy atentamente.

For Bitching Only.

Tiempos de lucha

En tiempos de lucha, surgen los líderes.
En tiempos de lucha, se divide y se reina.
En tiempos de lucha, se revuelven los ríos… Y ganan siempre los mismos.
Empresas, corporaciones, sindicatos, gobiernos… Y debajo de ellos, ni siquiera somos peones, apenas si somos lumpen.
Tengo el útero vacío de críos pero repleto de odios. Le estoy dando vida a un engendro que se alimenta de lo que entra por mis ojos y se filtra por mi piel. Se respira el asco de este suburbio de país.
La inmundicia humana es más fuerte que el estiércol. Reconozco sus miradas, percibo su olor, siento su tensa desesperación.
No hay paz.

Claramente, hemos sido expulsados del paraíso.

En la repartija de plagas y maldiciones, se decidió privarnos de los desastres naturales: no tendríamos huracanes, no tendríamos terremotos, no tendríamos tsunamis ni ciclones. Nos tendríamos a nosotros mismos, y sellando el sobre con la sangre roja de nuestros indios, alguien sonrió de costado.

Hoy hay una luna llena y celeste, hoy puedo pedir un deseo aunque no crea en casi nada más que en este exacto momento en el que estoy viviendo, en el paso que está un paso adelante de mi pie, en el cielo que he visto y he tocado alguna vez.
Mi deseo no se lo voy a contar a ustedes, claro está. Pero esta noche será pedido, y por la fuerza que se me ha concedido, sé que será cumplido.
Nada más tengo que sentarme en el umbral de mi puerta y esperar… esperar…

Y ya podrán venir por mi todos estos demonios que ustedes han votado. Ya podrán robarme a mis animales y las canciones que escucho, ya podrán meterme en un pozo oscuro e infinito, ya podrán cortarme los dedos para que nunca más vuelva a escribir…
Pero mi deseo se hará realidad.

Lo dijo Dargelos cuando yo era chiquita y no sabía por qué lo cantaba “la libertad, es un estado en la mente”.

Todas las noches salgo a pasear a la perra pensando que puedo no volver.
Quizás me maten, quizás me lleven, quizás me violen tanto que no quede nada de mí.
Que alguien me diga, qué diferencia tiene esto con el proceso.
El modelo, el proceso, el modelo, el proceso.
El ejército de las calles nos ha tomado de rehenes.
No podemos salir de nuestras casas, no podemos salir de nuestros barrios, no podemos salir del país.
No podemos trabajar y ganar algo sin sentir culpa, no podemos comprar lo que queremos, no podemos conocer los lugares que queremos conocer, no podemos leer lo que nos parece, no podemos creer lo que nos gusta creer, no podemos pensar… No podemos PENSAR.
Todos debemos ser iguales.
Todos debemos ser iguales.
Todos debemos ser iguales.
Todos debemos ser iguales.

Igual de necios, igual de grises, igual de muertos.

Todos debemos ser iguales.
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Menos ellos.

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Los que apuntan a nuestra cabeza desde la comodidad de sus sillones.
Los que apretan el botón rojo desde el búnker mientras les chupan la pija nuestras primas, a las que les desatan las manos únicamente para que les toquen las bolas y les metan el dedo en el culo mientras aclaran que eso no es de puto.

Yo me he retirado.
Por si no se dan cuenta, me he retirado hace rato.
No miro sus ojos, no respiro sus gases, no juego este juego.
La luna llena y celeste de esta noche no me deja mentir.

Hay otra manera de vivir esta vida.
Despierten. Miren esta luna.

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O acaso nadie se dio cuenta de que lo único que importa es el amor.