La idea es madrugar mucho mañana, tomar un café, irme a Ezeiza y empezar a trabajar un rato. Cuando estemos bien, bien arriba, espero verte. Deberías estar, es tu cumpleaños y subo especialmente a saludarte, a contarte cómo me va y preguntarte como es allá.
La última vez que te visité, no había sido mamá todavía. Tampoco me había mudado a tu casa ni había pasado todo lo que pasó que no te podés ni imaginar. Es un vuelo de 12 horas, no sé si me va a dar tiempo de resumirte los últimos 10 años. Fueron intensos, creeme.
No sé que hubiera sido de todo si hubieras estado acá, por momentos me dan muchas ganas, por momentos me da un miedo terrible. Quizás ni una sola cosa se hubiera concretado si hubieras merodeado los alrededores.
Aunque quién sabe ahora mismo los estés merodeando, y mirá.
Felíz cumpleaños. Llevo torta.
